-Logré despedir a mí acusadora: la Culpa-
¡Saludos apreciados Steemians!
Les deseo una semana venturosa, llena de buenos negocios y equilibradas decisiones. Al estar observando algunas enseñanzas de la cultura judía, me encontré con una carta; sentí a nuestra madre relatarla, pues los cambios en ella son evidentes; es algo así…

Querida Culpa, durante más de 60 años estuve escuchándote, me dijiste en nuestro primer encuentro: - te embarazaste muy temprano, insensata, no supiste controlar tus emociones, con ese hombre tan inestable. Luego me acusabas cada vez que a la bebé se le quemaba la nalga, Sí, te alegrabas cuando yo tiraba en la cama lloraba por descuidada; yo era muy niña, y permanecía muy sola, cuando no trabajaba en el restaurante.

Luego cuando ese hombre me abandonó, robándome la niña, no parabas de recordármelo todo el tiempo, cuanto me hiciste sufrir, sin embargo, parecía que yo aceptaba todos sus reproches. Al pasar los años mis otros hijos, mi otro matrimonio, mis cientos de errores, como me fastidiabas en las noches cuando me acostaba; sí, te consideraba mi aliada, hasta cuando mis dos hijos mayores partieron de casa.

Dijeron que yo los veía como una carga y usted me lo recordaba. Sabes, ellos regresaron y con lágrimas me honraban, por el amor y la crianza que les daba. Los otros también, un día partieron, diciendo que nada me recriminaban, que entregue lo mejor que el Señor de los cielos me daba. ¡vete de mí, estoy sola, pero mis hijos me honran, no me ignoran, están pendientes de mí, no te necesito, te dejo partir de mi vida!

Conocí a Gratitud, ella me dijo: - es el día de la madre, que vengan tus hijos, y todos reunidos preparen una comida diferente; todos participen con risas y errores, pero unidos a tu alrededor; porque el tiempo no se detiene y quién sabe si el año que viene, ellos o tú estarán ausentes, en este peregrinar presente- Y, así fue, me llamaron y decidimos una -Paella- preparar; uno de ellos traería los mariscos, pues el mar estaría presente.

No tenemos la paellera, dijo el otro; no importa en el Wok de la casa quedará bien, y solucionado el inconveniente. Las mujeres muy de mañana, ya tenían los vegetales picados, y el caldo de pescado muy temprano debía estar, es muy importante. Me fascinan los mejillones y sí que se dejaron ver. Escogí la paella pues a mi hijo menor le fascina todo lo de mar y de España, pues allí conoció sus amores, está muy agradecido con aquella nación.

Escogimos este plato porque me recuerda el inicio de mi vida, la Paella también nació en una región muy humilde, en el área de la Albufera en la región de Valencia. Las familias unidas a la orilla de la playa tomaban lo que el mar les traía, con cariño lo recogían y los mezclaban con vegetales de la huerta, y aunque el arroz escaseaba, se daban las mañas para traerlo al hogar. La paila era lo mejor que había en aquella cocina, y a alguno se le ocurrió bautizarla Paella... ¡hoy mi mejor amiga se llama Gratitud!

Fotografía: @azabacheclaro, @cheysanta
Redacción: @hermandadsteem
Colaboración: @jayjes, @criollos-steemit