La abulia es una forma arrastrada del nirvana

Ciertos momentos, instantes específicos para los cuales la abulia es un zafiro clavado en el centro, centelleando y refulgiendo cual azur heráldico, como atavío espléndido y asido al bravo languidecimiento que lo invocó; en que el cuerpo se nutre de sus propias miserias y se revuelve en su lodo, coqueteándole a las lombrices que lo acompañan en esa mar tan añeja y fundida en los minerales de un pozo de tierra. Ciertos momentos para los cuales el «¿quién soy?» no se agita agitando todo lo demás. Ese «¿quién soy?» de pronto deja de tener vida propia y su horizonte, nosotros mismos, se deshace porque sus ojos no son ya parte de esta entraña muda y meada por los demonios que no consiguieron una esquina a tiempo. Ese «¿quién soy?» pierde su cuerpo, enteramente dentro del nuestro, y su estar hincado en un valle de sombras sin significaciones, no es una condena; tan sólo aprovecha sus licencias provisionales. Ambos, tanto el abúlico que ya no estalla en preguntas como ese «¿quién soy?» abultado como la papada de un regordete, salen ganando.
El cuerpo, entonces, no sufre más los atentados violentos de esa zarabanda de preguntas colmilludas, atiborrándolo de mordiscos y nutriendo, muy silenciosamente, el pus de sus abscesos. Aunque la memoria tiene mucho de artificio, no es mucho el sofisma que le concede a ese estadio convulso y neurasténico; los recuerdos de ese cuerpo dentro del nuestro, se asemejan al recuerdo que se conserva del apéndice luego de ser extirpado. Y ya entonces sólo queda ese cansancio o figura lánguida y salvaje del aburrimiento. Y se consagra una abulia como pocas; paroxística y excesivamente grandilocuente en sus levedades.
Sólo queda una cicatriz, arbitraria porque consume el espectro visible de cualquiera que atreva a dirigir la mirada y terriblemente clara, lo mismo que paisajes vistos con un catalejo; la historia, esa suma impertinente de cosas que no terminan de irse para siempre. Siempre queda un registro, por desgracia. Y ese compilado de avatares que nos situaban entre la patología y el arroyo, es la única forma de periodismo que pueden cubrir los psicólogos donde se termina de morir o los amigos que hicieron compañía durante la formación del ovillo de congojas imbricadas como un sistema nervioso periférico. Y para ambas, los abúlicos responden de igual forma: con la baba o con la mueca.
¿Qué es la abulia? Imposibilidad suprema, absoluta, semilla del desencanto y canto de los que duermen con ojos abiertos; compendio y resumen de todas las imposibilidades.
Creo que todavía no te había dicho cuanto me gusta tu forma de escribir. Leerte requiere de toda la atención, y eso es un ejercicio que se está perdiendo en estos días repletos de azúcar inconsistente. No sabes lo que agradezco un texto sesudo, producto de la dedicación y la plena conciencia de lo que se hace.
Feliz domingo.
Un saludo.
Hola @trenz estuve alejado unos días de aquí, en un trajín inhumano de esos que se viven en Venezuela; Por eso no vi tu comentario hasta ahora. Gracias por leer, aprecio el que comentario que me haces. Recuerdo que alguien me dijo, una buena amiga, que al escribir aquí no lo hiciera tan yo, que me dedicara a escribir cosas comerciales que den buen dinero. Pero al parecer no ha ido tan mal escribiendo como lo sé hacer. Y claro, empecé con la intención de generar ciertos ingresoso, porque como ya sabrás, la situación aquí es apremiante y convulsa en todos los sentidos. Me alegra tener lectores tan atentos y, en cierta forma, grandes amigos en la lejanía. Abrazos para ti.
No, no, no, no, por favor. Sé tú, eso es lo más importante. Seguramente si fueras más comercial y contuvieses tu propio estilo no te seguiría. Y al igual que yo seguramente mucho otros.
No se puede agradar a todo el mundo, ni siquiera tratando de ser comercial. Si te muestras tal como eres, y escribes como lo haces conseguirás que la gente que te sigue lo haga por pasión y convicción y no por una moda. Esos seguidores serán los que te hagan avanzar en el camino con una sonrisa en la cara.
Sigue así, por favor.
Un saludo.
Lo que dices es una verdad como pocas. ¡Abrazos!
Excelente descripcion
Hola @glosarlo gracias por pasar y leer. Saludos.
Para mi es un gusto ;)
Buenas tardes @cavilacion
Genial toda esa nutrida sucesión de palabras y ese término principal sobre el que gira todo, sinónimo de apatía e indecisión.
Buen día @don.quijote gracias por pasarte y leer.