Del "Diario de lectura". Miércoles, 30 de junio de 2021.
Hay poemas que son oraciones. Poemas que "sirven". Poemas que nos permiten conectarnos con nuestras fuerzas más poderosas. Como afirma ese inolvidable personaje de la película "Il Postino": "La poesía no es de quien la escribe sino de quien la necesita". Esta mañana necesité uno de mis poemas-oración. "Vuelve a tus dioses profundos" de Montejo.
Este poema es fuego. Acción. Y esa acción, esa posibilidad, ese ir-al'acto no lo destruye el tiempo. Lo vivido. Es siempre posibilidad. Es necesario invocarlos. Son prácticos estos dioses. Quieren soltar problemas. Son ideas-lastre que abandonar en el mar. Y están allí. En las cosas. En esas páginas que hemos recorrido. O en aquellas que faltan por recorrer.
Tu historia. En especial la historia de tus fracasos, te acompaña. Vibra cada día. Son campanas frente a la brisa del mar. Pero tu has resistido. También tienes historias de éxito. "La música de ser es disonante/ pero la vida continúa". Recuerda que le dijiste una vez a tu hija precisamente eso: La vida es una línea quebrada. Y ese parecerse a las montañas es una de sus grandezas.
La tierra gravita. Gravita tu. Muévete y entonces ese nuevo viaje será lámpara. En ese nuevo viaje la lectura de un oscuro texto que se abrirá para ti. De una forma o de otra. Y estarás mejor. Y habrás honrado a tus dioses.
Enciende hoy tus penates. Enciende el fuego. Lee las palabras. Asume la acción. Toma tu espada. Habla. Y haz lo que sea necesario hacer. Conseguirás respuestas. Avanzarás. Y no será tiempo perdido.
