Tu opinión Importa /Semana # 4 / Infidelidad masculina Vs Infidelidad femenina
No estoy convencido de que la infidelidad haya sido exclusiva del género masculino y que solo en estos tiempos es cuando se ha visto que la mujer incursione en estos desleales actos. Es muy cierto que el patriarcalismo histórico, o el arraigado machismo, ha instaurado cierta permisividad en el hombre para el flagrante adulterio y hasta existen sociedades donde se le permite legalmente al varón tener más de una esposa; sin embargo, es innegable que siempre han existido damas infieles en este mundo.
Lo que pretendo puntualizar es que la infidelidad, sin importar de cuál integrante de la pareja provenga, debe ser repudiada como una conducta traicionera que infringe daños morales y emocionales, que pueden desembocar en otros de mayor envergadura, tal como ocurrió con el individuo brasileño al que se hace alusión en la invitación a este debate. Nada mejor, en estos casos, que la sinceridad; si ya no deseamos estar al lado de alguien, lo más conveniente es comunicárselo con el fin de lograr una separación en paz, para quedar libre de ataduras y realizar luego lo que más nos plazca.

La mujer: bastión familiar / F
Ahora bien, no quiero, de ninguna manera, que me malentiendan ni que piensen que estoy de acuerdo con que se ataque y se castigue severamente a la mujer infiel, mientras que al hombre se le pasan por alto o se le perdonan esos deslices, pero creo que existe algo más profundo y benévolo en estas intransigentes consideraciones hacia las adúlteras. No se trata simplemente de que ella traiciona al hombre, hiriendo su orgullosa y acendrada masculinidad, sino de que está menospreciando el rol esencial que, desde el principio de los siglos, ha ejercido para salvar a la sociedad de la permanente amenaza de debacle promovida por el varón.
La mujer es la que se ha encargado, desde los primeros tiempos, de criar a los hijos, de prodigarles amor y de orientarlos para que sean personas de bien en el futuro, de fomentar la familia que es la base fundamental de una sociedad. El hombre, en cambio, ha estado, casi en todos los tiempos, fuera del hogar, trabajando, vagando o creando confrontaciones bélicas que solo provocan grandes catástrofes. Por esas razones, es que podemos explicarnos por qué les asignamos cualidades femeninas a las cosas que más amamos o necesitamos.
Solemos decir, por ejemplo, la madre patria; jamás a nadie se le ha ocurrido pronunciar algo como el padre patrio; comprendemos también, desde esta perspectiva, por qué los pescadores nombran al mar en femenino, la mar (la que les proporciona el sustento diario y es parte de su integral de su existencia); por qué todos los conceptos más hermosos e importantes son también en este género: libertad, poesía, democracia, educación… y por qué, en algunas circunstancias, es una ofensa personal una mentada de madre. No existe una frase semejante para denigrar del padre, debido a que esa no es una figura que se encuentre tan profundamente arraigada en los sentimientos.
El problema de la infidelidad de la mujer, examinándolo desde este punto de vista, es que los seres humanos tienen internalizado, quizás de manera inconsciente, que si eso llegara a convertirse en algo generalizado las bases de la sociedad estarían en peligro; el amor, la ternura, el cuidado y otras virtudes que reinan en el hogar para hacernos más humanos se encontrarían en riesgo de desaparecer para que el mundo se convierta en un terrible caos. Podemos darnos cuenta entonces de que no se trata de que existan consideraciones menos severas para el hombre infiel, sino que, en última instancia, socialmente eso no pareciera significar nada, su proceder irresponsable estará por siempre presente, pero eso poco importa porque su naturaleza está signada por la insensatez y puede ser prescindible su papel en el núcleo familiar; la mujer, en cambio, será el eterno paradigma en que confían los seres humanos para asegurar el luminoso porvenir de la especie.
Para finalizar, reitero una vez más que no intento excusar al hombre de sus culpas, sino buscar una explicación sobre los atávicos estigmas que se reflejan en las damas cuando son infieles.
Invito a los amigos:
@suhanta83 y
@rosselena


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Le agradezco su apoyo.
La infidelidad es una traición que nadie debería experimentar, el dolor que se causa a las personas involucradas es algo muy difícil de sanar, indistintamente que el protagonista de dicha traición sea hombre o mujer.
Es muy interesante lo que resaltas del papel de la mujer en la sociedad y la familia, pero parece ilógico entonces que los hombres dañen a quien dicen amar con su comportamiento traidor, cuando lo ideal es que ambos, hombres y mujeres sean el pilar del hogar y por consiguiente la base para formar un mundo mejor.
A lo largo de la historia se crean muchas justificaciones para la infidelidad masculina, mientras que lo común es denigrar a la mujer en caso de que incurra en este lamentable hecho.
Finalmente, la infidelidad me parece inaceptable, venga de quien venga y debemos ser formadores de nuevos seres, inculcarle valores de lealtad y compromiso, pero como vamos a inculcar algo que no poseemos? Entonces seguiremos en un circulo que nadie está dispuesto a romper?
Saludos amigo, gracias por compartir tu valiosa opinión con nosotros.
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Nadie merece que le paguen con infidelidad; cuando en verdad amamos, no podríamos ser capaces de causarle daño a la persona amada, y eso vale para ambos géneros, por supuesto. Aquí, por otra parte, intenté explicar por qué la traición proveniente de la mujer se juzga tan severamente. Pero dejando en claro que nunca estos actos podrán ser justificados. Gracias por su esmerada atención. Saludos.
Saludos amigo yo creo que infidelidad venga de donde venga es un pecado ya que si de verdad amamos a una persona no debería existir infidelidad, ahora la sociedad no se porque se ensaña más hacia la mujer cuando es infiel a la final sea el hombre o la mujer rara mal
Así es, el verdadero amor no incluye al infidelidad porque jamás quiere ocasionarle daño a la persona que se ama. Por eso, todos los casos la traición debe ser condenada. Gracias por sus comentarios. Saludos.