Lo que debí ser y no fui.

Lo que debí ser y no fui.
Hoy no me senté a pensar en mi pasado, sino que la realidad me sentó de golpe. Nuestra percepción de la situación en la que nos encontramos es una venda que nos ponemos en los ojos; creemos que todo está andando a la perfección y que nuestra vida toma la forma que queremos pero olvidamos la fragilidad inherente de nuestra realidad. Hoy recordé esa fragilidad cuando me sentía invencible.
La certeza de saberse derrotado es un sentimiento abrumador. Los golpes que hoy recibo son la consecuencia de lo que no hice en el ayer, de la poca preparación que tuve para este momento. Hoy se cierran las puertas de lo que debió ser y no fue. Hoy me siento a pensar en lo que debí ser y no fui.
Debí ser amante, de la vida y del momento. Di las cosas por sentadas y no aprecié los pequeños gestos que adornaron mis días. La cotidianidad consumió la pasión que me caracterizaba y solo podía ver lo que tenía conforme lo iba perdiendo. Sentir que te arrancan parte de ti es la consecuencia de la ceguera a la que nos acostumbramos. Hoy sé que no podemos ser vencidos por la rutina y que cada momento debe vivirse a plenitud, no como el último sino como lo que es, un instante lleno de vida. Amar el día a día sin pausa y sin prisa.
Debí ser un luchador, para pelear por las cosas que amaba y amo. Dejé que el tiempo pasara y se alimentara de los sueños que no perseguí. Dejé de perseguirlos por miedo al cambio, temiendo que si me aventuraba en nuevas aguas mi vida cambiaría de una manera que no pudiera controlar. Hoy sé que no se puede controlar la vida y que deben tomarse todas las oportunidades que se presentan. Luchar con el último aliento persiguiendo nuestras cumbres.
Debí ser un soñador, y pincelar mi futuro con mayores hazañas. La conformidad agobia el alma del que no sueña y no se traza nuevos objetivos que lo impulsen a seguir adelante. La vida tiene un toque permanente de fantasía que no podemos dejar perder. Las ideas más disparatadas y los proyectos más ambiciosos mantienen el fuego de tu corazón, el único que calentará las noches de incertidumbre y temor. Hoy sé que nunca se apunta demasiado alto. Llegamos hasta donde nos disponemos a llegar con el suficiente esfuerzo y la suficiente dedicación.
Aunque parezcan nimiedades, nuestras ausencias importan y el diablo está en los detalles. Nos rendimos ante la idea de que el camino que recorremos es suficiente y las actitudes que tomamos bastan ante la vida, pero no reflexionamos sobre lo que dejamos de hacer y ser. Lentamente caemos en el vacío y no nos damos cuenta hasta que es muy tarde para abrir las alas y volver a los cielos.
Espero que aún no sea muy tarde para mí.
Espero poder amar, luchar y soñar un mejor mañana.
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Muy buena reflexión, algo duro debes estar pasando, y por ello sientes que pudiste haberlo evitado si hubieses hecho algunos esfuerzos más allá del que se hace día a día. Pero nunca es tarde, vendrán nuevas ilusiones que se enriquecerán con la experiencia vivida en el pasado.
Muy bueno, te felicito!
Gracias! :D
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Hola! Me gustó tu escrito...tiene la realidad pintada con palabras...Te invito a visitar mi blog ;)
Muchas gracias! Claro que sí :)
Oh. Es una reflexión implacable, ¿seguro que no te estás juzgando muy duramente?
Ah y también quería preguntarte qué significa que el diablo esté en los detalles, ¿acaso es porque es peor acumular mini-molestias que dejar fluir una grande?
Siento que no es dureza. A mi modo de ver las cosas es un juicio justo y merecido sobre mí.
Basicamente sí. El diablo está en los detalles es una expresión que quiere decir que son las pequeñas cosas, los detalles, las que hacen que todo funcione y sin ellas todo se desmorona.
Sin palabras....solo Excelente!!!