Historias del Vivas
Como ya he contado otras veces, los tiempos en la España de los años cincuenta y sesenta, distaba mucho de ser los tiempos de hoy en día. Una dictadura, y un carácter como el español, deja capas y capas soterradas de comportamiento salvaje, ruin y mezquino que junto a una población iletrada y mal comida, daba resultado ese desastre de país que aún hoy en día somos.
Yo no es que haya sido ni el mejor, pero tampoco el peor de ellos, provengo de una familia de ferroviarios, donde simplemente bastaba con tener buen tino, saber responder a la gente, haber tenido una buena mili donde no hubieran contravenido a ningún superior y no tener mucho rastro de rojos en los antepasados ni filiaciones judeo masónicas, ni simpatía por el movimiento obrero y una cierta querencia por los mandos y su cadena.
No voy a entrar en eso, de ser mejor o peor que lo demás, proviniendo de un pequeño pueblo del Marquesado de Zenete, con esos fríos perpetuos provocado por la espalda de la Sierra Nevada granadina, y en medio de un paisaje desolado donde apenas había cuatro pueblos como el mío y casas cuevas. Apenas se supo de nosotros de la reconquista para acá si no hubiera sido por los americanos que vieron en estas tierras un terreno abonado donde rodar sus western con un presupuesto mucho más ajustado que en su misma tierra, pero eso es otra historia y me desvío de lo poco o mucho que puedo ofrecerles.
Las estaciones que había entre Almería y el eje de Linares-Baeza, sobreviviríamos y tenían su razón de ser de la explotación de las minas de toda la comarca. Ya en su época, los romanos, en épocas más recientes, los ingleses se dedicaron a la explotación del mineral del hierro y cobre en la comarca y dotaron a la zona de la infraestructura necesaria para llevar la misma a puerto, lo cual daba a la zona un armazón industrial, que mitigó en parte, las terribles hambrunas que se padecían en el resto de España, el desarrollismo, aún no había llegado.
En cada estación, además de la persona responsable de la misma, osease, yo en mi caso, teníamos mínimo un guardavías y un maquinista por si los trenes de mercancías que iban circulando necesitaban desdoblarse o cualquier otra disyuntiva que pudiera presentarse.
En la estación de Alquife, dependiente de las minas del Marquesado de Zenete, en la cara norte de Sierra Nevada, en plena comarca de Guadix donde el frío impone su ley al menos diez de los doce meses del año pero cuando el calor aprieta, hace que desees que vuelvan los fríos, pasé gran parte de mis años que me condujeron a la madurez y a la estación de Linares-Baeza con posterioridad. Pues como iba contando, tenía un maquinista que no sabría decirte qué filiación tendría con los mandaban en el Régimen, o familia en alguno de los cuerpos de Falange, porque era la persona más bruta y asalvajada que he tenido la ocasión de encontrarme en mi ya muchos años.
Por poneros un ejemplo, asi me viene a la mente una vez que hizo falta enviar a la estación de Linares-Baeza, un tren con sus vagones para llevar un cargamento supletorio del envío normal que se enviaba y se armó el tren, se puso en su vía con sus vagones cargados y se le dio el permiso para partir de Alquife hacia la susodicha estación. Un trayecto que se cubría en una hora, hora y media, dependiendo de lo cargado que viniese el tren y si surgía alguna contingencia en las estaciones intermedias.
A la hora, recibo una llamada de comandancia en la estación que si sabía algo del cargamento que habíamos enviado con el Vivas de maquinista que no tenía, señal de paso de estaciones intermedias, yo como no podía ser de otra manera, le contesté que nada sabía del sujeto que le había dado la orden de salida hacía más ya de una hora y hasta el momento nada más sabía.
Las llamadas, se sucedieron con el transcurrir del tiempo, a las dos horas, a las tres horas a las cuatro, mi contestación la misma e idéntica, nada sabía. Suponía que habría sido presa de uno de los frecuentes asaltos que sufríamos en la vía y que de tan cabeza traía a la guardia civil de la comarca.
Pasada ya la media noche, ya medio dormido, tapado y,arrebujado en mi rincón con la calefacción bien nutrida de carbón dispuesto a pasar las horas que me restaban hasta el amanecer y el cambio de guardia, sonó de forma insistente el teléfono, me espabilé como pude y atendí la llamada.
Desde comandancia me avisaban que al fin, el tren estaba entrando en la estación de Linares-Baeza, y bueno más tranquilo de lo que aún estaba.retome mi sueño. A la mañana siguiente, mi relevo que venía de susodicha estación me contó la historia del trayecto del Vivas, nada que ver con una avería, nada que ver con asaltos, contingencias o malas condiciones de la vía.
La locomotora, había llegado aullando aceite, que modo de conducir la misma habría tenido semejante mastuerzo que había hecho reventar la presión de la locomotora y la máquina iba con la presión del puro aceite que llevaba, el cual había hervido y desbordado de la locomotora que lo llevaba, salpicando a todos los vagones de mercancía, inutilizando la misma y dejando la locomotora hecha unos zorros.
Lo dicho, un salvaje sin conocimiento ninguno al frente de los pocos avances tecnológicos con los que contábamos en dicha época.



Este post ha sido votado por el equipo @cervantes. Saludos :)
Muchas gracias
Al parecer estos siglos son marcados por dictadores :(
Por cierto buen contexto y descripción, un gran tema que para mi es muy informativo.
Nice post
Coño, que mal estar condicionado, siempre estaré en contra de eso, aunque es inevitable. Terquedad utópica.
Vaya historia la del Vivas. Siempre me gusta leer la manera con la que describes tu vida, historias cargadas de realidad. Voy a leer la continuación ;)