Transacciones colectivas mediante un punto de venta
La problemática económica venezolana comprende varios factores entre los que cuenta la dificultad de obtener dinero en efectivo por parte de la mayoría de sus ciudadanos, situación que agrava el desempeño de nuestro comercio si a esto le sumamos la precarización de los servicios y recursos tecnológicos con que cuenta el país para realizar transacciones electrónicas, que perjudica en mayor grado la economía del consumidor venezolano y el comerciante.
En circunstancias favorables en que las comunicaciones electrónicas permiten el flujo de datos a través de los puntos de venta que trabajan con tarjetas de crédito o débito, que representan el segundo medio transaccional (después del efectivo) más popular que se emplea en nuestro país, es cuando, tanto el consumidor como el comerciante, encuentran una alternativa para el intercambio comercial, incluso más segura por el hecho de no llevar dinero en efectivo que pueda ser atractivo para el hampa. El lado oscuro del asunto es cuando este instrumento se convierte en medio especulativo que encarece los productos, siendo el consumidor el más afectado y la economía del país con el consecuente aumento inflacionario.
Otro medio especulativo que el comerciante inescrupuloso adopta, además de encarecer sus productos, es el cobro de porcentajes sobre el monto de las ventas realizadas por otros comerciantes de la vecindad que no tienen el reverenciado punto de venta, y que se ven obligados a utilizar cuando tienen la posibilidad de vender sin el uso de dinero en efectivo. Como es de esperar, el pago de este ”impuesto” es reflejado en el costo del producto incrementando su precio, afectando de esta forma el bolsillo del comprador.
Entre las debilidades técnicas que padece la infraestructura de los puntos de venta se encuentra su medio de transmisión por línea telefónica que, sin mencionar los fallos en el suministro del servicio por problemas de índole institucional, el hurto de los cables de múltiples líneas se ha hecho asiduo en las principales ciudades del país, para comercializarlo ilegalmente. También la escasez en la oferta de estos aparatos, con respecto a la gran demanda que tienen, ha dado pie a la exigencia de las empresas que los alquilan a sus usuario de altos montos en transacciones de venta, muchos de los cuales no alcanzan a cubrir por ser pequeños comerciantes, pero que aun así necesitan de su servicio.
Posible solución colectiva
Existen comunidades de pocos comerciantes, como es el caso del Mercado Turístico Artesanal San Sebastián que se encuentra en Maracaibo, Venezuela, conformado por artesanos con la categoría de pequeños comerciantes, que están siendo afectados por la disminución de sus ventas debido a la escasez de dinero efectivo en la región y la falta de un punto de venta en sus locales. Algunos de los comerciantes comentan haber hecho el intento de solicitar el anhelado artefacto a las empresas que prestan el servicio de alquiler y éstos le exigen un volumen de transacciones por el punto superior a los veinte millones de bolívares mensuales, cantidad que se queda lejos de alcanzar. Por otra parte, uno de ellos, que de alguna forma consiguió que le colocaran un punto de venta, les cobra al resto de los comerciantes que quieran hacer uso del aparato el 20% adicional al monto a registrar, por lo que tienen que incrementar el precio de la venta a sus clientes.
Una posible solución para esta clase de comunidades de comerciantes sería la obtención de un único punto de venta colectivo, del cual se pueda valer la comunidad beneficiada, asociado a una cuenta comunitaria. El aparato lo tendría uno de los comerciantes en calidad de delegado quien lo pondrá a disposición de los clientes de la comunidad que deseen pagar con tarjeta de crédito o débito; una vez hecha la transacción electrónica se le coloca al recibo impreso un sello distintivo de la comunidad de comerciantes, que le será entregado al vendedor para poder retirar la mercancía. Esta logística tendría las siguientes ventajas:
- Por transarse las ventas de toda la comunidad por un mismo punto de venta, el monto mensual de transferencia fácilmente rebasaría el monto mínimo exigido por las compañías prestatarias del servicio.
- No tiene que incrementarse el precio de los productos vendidos por el uso de un punto de venta comunitario.
- Por ser una sola línea de transmisión de datos, los costos de instalación se minimizan y cada comerciante solo pagaría una fracción del mismo.
- Al emplearse un cable telefónico sencillo para una sola línea, no sería rentable el hurto del mismo por parte de la delincuencia.
Con la colaboración por parte de la Cámara de Comerciantes u otras entidades gubernamentales, sería de gran provecho para muchas comunidades mercantiles la promoción de esta clase de servicio, impartiendo foros o talleres para ayudar a la organización de ”comunas de comerciantes” y ayudarles a la obtención de toda la infraestructura necesaria para su puesta en marcha, porque algo bien sabido es que ”en la unión está la fuerza”.

Es el día a día que vivimos todos los venezolanos cuando vamos a cualquier establecimiento comercial para hacer cualquier compra bien sea en supermercados, farmacias, carpas de venta de verduras, mesitas de bachaqueros y en donde exista cualquier actividad comercial y tengan un punto de venta.