Aves Las aves son indicadores naturales de la calidad ambiental. Además, son hermosas y fáciles de observar, lo que aumenta la apreciación pública por la naturaleza y el medio ambiente. Asimismo, cabe reconocer que el canto de los pájaros crea una atmósfera natural. Las ciudades amigables con las aves son el último bastión para estas en las zonas urbanas. Con parques urbanos que sean más que simples áreas verdes, podemos desarrollar ciudades amigables con las aves. La presencia de aves y otros animales silvestres, como las mariposas, contribuirá a la calidad de vida de la comunidad, evitando así perturbar constantemente el hábitat de las aves que viven en los límites del bosque.
Se cree que los bosques perennifolios son un refugio para las aves silvestres. Los lugares con amplios espacios verdes, como las montañas y sus hábitats, también pueden servir como puntos de conexión para que las aves se desplacen entre diferentes áreas verdes, aumentando así la conectividad entre ellas. De hecho, esta interconexión de la vegetación no solo beneficia a las aves, sino también a todos los habitantes de las ciudades. Los habitantes urbanos de países tropicales, que caminan, andan en bicicleta y no conducen vehículos motorizados a diario, necesitan urgentemente sombra.
Esta sombra solo puede crearse gracias a los árboles. Por lo tanto, la vegetación que disfrutan las aves también la disfrutan los humanos. Además, los árboles también contribuyen a reducir y neutralizar la contaminación atmosférica y acústica. En consecuencia, las ciudades amigables con las aves son automáticamente amigables con los humanos.
Ante la previsión de que las aves se urbanizarán cada vez más, las aves urbanas solo tienen dos opciones: trasladarse a zonas más verdes o verse obligadas a sobrevivir en un entorno que ya no es adecuado para su supervivencia.
No es fácil para las aves sobrevivir en zonas con pocos árboles. Para ellos, los árboles son fuente de vida, un lugar donde encontrar alimento, refugio y reproducirse. Asimismo, las fuentes de agua naturales, en este caso ríos y lagos, les proporcionan abundante alimento, como peces y camarones.
La reducida extensión y el aislamiento de estas zonas, sin rutas que las conecten, también aíslan a las aves que las habitan. En estas áreas estrechas y aisladas, la competencia por el alimento y la reproducción es intensa. Como consecuencia, el número de especies y poblaciones continúa disminuyendo..
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