I’m a rocketman…

in #undefined7 years ago (edited)


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He vuelto a las salas de cine… ¡A pesar de que vivo en Caracas! Claro que se pueden ver muchas cosas por internet, pero el ritual de la sala, las cotufas y la charla con los amigos no tiene precio.

Miren, hay que vencer la pobreza y el miedo: si no haces el esfuerzo, si no te arriesgas, te vas a hundir con ese coro de penitentes que llora día y noche por las redes sociales.

Yo los respeto, pero no voy por ese camino.

Bueno, ya una vez en los Cines del Trasnocho Cultural del Paseo Las Mercedes tenía que escoger entre Almodóvar y Rocket Man…

¿Y qué escogí? Ustedes me conocen, saben que Almodóvar me ladilla, pretencioso, enredado, con películas y guiones a los que siempre les sombra como media hora, y sin nada trascendente que decirme.

Muchos de ustedes piensan lo mismo, lo que pasa es que les da pena decirlo en público, delante de sus amigos.

¡Pero es que Antonio Banderas se ganó el premio al mejor actor en el festival de Cannes con esa película!

¿Qué? ¿Cannes? ¿Los franceses? ¡Huye por tu salud mental! ¡Ese es un sello de aburrimiento! ¡Y Banderas nunca se va a ganar un Oscar! ¡Se le pasó el tren! Y no es porque sea español, allí tienes a Bardem. ¡Es que Banderas escogió a Almodóvar como su mentor! ¡Pero Bardem escogió a Amenábar! Díganme quién salió ganando.

Volviendo al tema, me metí a ver Rocketman, la película biográfica sobre Elton John, dirigida por Dexter Fletcher y salí gratamente complacido.

Es un guión redondito que recoge la trayectoria inicial de la superestrella del pop, en una excelente interpretación de protagonizada por Taron Egerton

Los musicales pueden ser aburridos en el cine. No es lo mismo en un teatro, que uno vive la carne y la sangre de los cantantes, donde la conexión es vital, directa.

En una película, salvo que se escriba especialmente para la pantalla como An American in Paris, puede ser un verdadero desastre. El que no durmió un par de minutos en Los Miserables, no es de este planeta.

Sí, porque las canciones y coros pueden retrasar la acción dramática cinematográfica, cuando los cantantes repiten veinte veces con sus variaciones cromáticas ¡Te amo, te amo, te amo…! O ¡Te odio, maldito, maldito, maldito…!

Pero eso no pasa en Rocketman, y es un mérito del guionista, el director y los productores, que cuidaron el ritmo interno de la narración a pesar de la tentación de convertir la historia en un racimo de video clips que detienen la historia cada 7 minutos para ver qué bien bailan o cantan los actores.

Pues aquí, los extractos de las canciones elegidas siempre mueven la acción dramática, la historia siempre va hacia adelante, como una jabalina, y eso la gente como yo, que tenemos la deformación profesional de ser guionistas de cine, se lo agradecemos.

En vez de compararla con otra biopic reciente, Rapsodia Bohemia, esta película me recordó aquel primer gran largometraje con estructura de video clip: La Pared, sobre la música de Pink Floyd, y dirigido por Alan Parker, que hoy en día es un clásico de consulta obligatoria sobre el género.

Así que les recomiendo Rocketman. Si prefieren perder sus reales viendo a Almodóvar, es su problema.

Yo voy al cine a divertirme y compartir con mis amigos.

Cuando quiero filosofar, me pongo a leer a Maimónides o a Richard Rorty, no voy a ver películas necias.

Y si quiero ver filósofos y poetas en el cine, prefiero a Tarkovsky o a Terrence Malick.

Y discúlpenme la chocancia.

Chao.

Óscar Reyes-Matute / מתת

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Rocketman: Trailer

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