Inundación de frutas
Este mundo está lleno de sorpresas impredecibles. Mientras trabajo duro, siento que me enfrento a ellas constantemente a diario. Sin embargo, nunca me he sentido angustiado ni ansioso por nada de lo que nos sucede, porque siento que puedo superarlo todo.
Hoy fue un día lleno de gratas sorpresas. Recibimos otro lote de fruta nueva en nuestro puesto. Abrimos el puesto esta mañana con solo unas pocas piezas restantes.
Poco después, recibimos 40 kg de mangostanes y un saco de fruta de serpiente. También recibimos otra cesta de langsat y otra de rambután. Ambas frutas son increíblemente dulces, lo que nos entusiasma mucho venderlas. Inmediatamente también pedimos dos cajas de peras, lo que hizo que nuestro puesto estuviera muy concurrido hoy.
Poco después, recibimos dos cestas más de langsat, llenando tanto nuestro puesto que no sabíamos dónde poner la fruta que teníamos. Incluso guardamos algo de fruta en la parte de atrás para abastecernos por si se acababa la que vendíamos en el mostrador.
Hoy también estuvimos muy ocupados con los clientes, lo que nos mantuvo muy ocupados. A pesar de esta agenda apretada, estaba muy emocionado por vender hoy. Espero que la fruta que vendimos hoy se venda bien. Vender tanta fruta tampoco nos obliga a gastar mucho dinero, ya que quienes nos la dieron nos la dieron a crédito, lo que nos permite vender con más tranquilidad y comodidad.
Esta es la historia que les cuento hoy. Gracias por leer mi publicación.

