Mi primera guardia de medicina interna🫀✨👩🏻⚕️

Desde el momento en que puse un pie en el hospital, supe que sería una jornada intensa. La dinámica en medicina interna es muy particular: el ritmo es acelerado y la responsabilidad sobre los pacientes es constante. Durante esta guardia, el servicio estaba bastante movido, con muchos pacientes ingresados debido a complicaciones de salud. Una de las tareas que más ocupó mi tiempo fue la realización de electrocardiogramas. Es impresionante ver cómo la teoría que repasamos en las clases se transforma en una herramienta vital cuando tienes a un paciente frente a ti con un evento cardiovascular. Realizar tantos registros seguidos me ayudó a agudizar el ojo clínico y a perder el miedo frente al equipo, entendiendo que cada trazado es la historia del corazón de alguien que confía en nosotros.

Más allá del área clínica, la guardia también implica labores logísticas que forman parte de la formación médica integral. En un momento de la madrugada, cuando el cansancio empezaba a hacerse sentir, me tocó ir hasta el banco de sangre para buscar un concentrado globular que era urgente para uno de nuestros pacientes. Caminar por los pasillos solitarios del hospital con esa unidad de sangre en la mano es una sensación que me hizo reflexionar sobre la importancia de nuestro papel. Somos el enlace entre la necesidad del paciente y la solución médica, y esa responsabilidad, aunque agota, te llena de un propósito profundo.

Lo que más me gustó de esta guardia fue ver cómo, a pesar del cansancio, el equipo de guardia se mantiene unido. Compartir un café, intercambiar ideas sobre un diagnóstico o simplemente apoyarnos mutuamente cuando la carga se vuelve pesada es lo que hace que este proceso sea llevadero.

Cuando finalmente llegó el amanecer, el agotamiento era evidente, pero no podía darme el lujo de desplomarme en la cama. Al salir de guardia, mi mente cambió de chip. Me alisté rápidamente, me puse linda, me arreglé el cabello y me preparé para asistir a mi clase de la mañana. Ver a mis compañeros en el aula, todos con la misma cara de sueño pero con la misma disposición para seguir aprendiendo, fue el cierre perfecto. Estar rodeada de gente que comparte este mismo sueño es lo que me mantiene motivada, incluso después de una noche sin dormir.
Esta primera guardia fue un recordatorio de que la medicina no es solo lo que aprendemos en los libros, sino la suma de la destreza técnica, la gestión de recursos y la resiliencia mental. Estoy lista para las semanas que vienen, sabiendo que cada turno me hará una mejor profesional y, sobre todo, una médica más humana.

Saludos y bendiciones para todos💗💗💗

Hola mi linda... Bueno se están abriendo las puertas, esta es una gran oportunidad para que pongas en práctica esos conocimientos adquiridos. Sabemos que no es nada fácil, muchas personas, muchos casos y pocas herramientas para trabajar. Te deseo muchos éxitos.
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Las guardias de medicina interna son una de las mas movidas despues de las de cirugía, alli no tienes tiempo para descansar tanto porque medio cierras un ojo y un paciente de la nada se puso grave, cayo en Paro ags pero alli entiendes la verdadera medicina, la humanidad, la empatia al ver a los familiares pasar incomodidad, sueño, hambre, cansancio.
Que bonito que disfrutaste tu primera guardia ojala las que sigan continues aprendiendo