The Diary game 27/03/2026 -Día de descansar y alegrar el alma con compañía perruna🐾✨-

Estos pequeños respiros que se sienten casi irreales, como un paréntesis necesario en medio de tanta terminología médica, historias clínicas y presión por la tesis. Mi día inició bastante tarde. Al no tener ninguna actividad programada en el hospital, me permití el lujo de ignorar la alarma y dejar que mi cuerpo decidiera cuándo era momento de despertar. El silencio de la mañana, sin el sonido de los monitores o el ajetreo de los pasillos del hospital, fue el mejor bálsamo para empezar este viernes.
Dediqué un buen rato a organizar mis pensamientos y a poner en orden algunas cosas de la casa que siempre quedan relegadas por las rotaciones. A veces olvidamos que descansar también es una parte fundamental de ser productivos y me tomé ese concepto muy en serio

Cerca de las cinco de la tarde, sentí que ya era momento de poner el cuerpo en movimiento. Ustedes saben que el ejercicio es mi terapia sagrada, así que me preparé y me fui a entrenar. A esa hora el gimnasio tiene una energía particular porque todos están soltando el estrés de la semana laboral. Aunque mi mañana fue relajada, sudar un poco y cumplir con mi rutina de fuerza me hizo sentir que el día estaba completo. El entrenamiento me ayuda a mantener el enfoque y a liberar esas endorfinas que tanto se necesitan para mantener el ánimo arriba, especialmente ahora que las responsabilidades académicas son cada vez mayores.
Al terminar de entrenar y pasar por una ducha refrescante, decidí que la noche sería para la amistad. Fui a visitar a mi amiga Karla, ya que teníamos tiempo sin ponernos al día con calma. Estos encuentros son los que recargan el corazón. Estuvimos conversando un buen rato sobre la vida, los planes futuros y las cosas cotidianas que a veces olvidamos comentar por el apuro de los días.

Lo más tierno de la visita fue compartir con su perrita, la Chiquitina. Es increíble cómo los animales tienen esa capacidad de detectar tu energía y ofrecerte compañía pura sin pedir nada a cambio. Pasé un buen rato jugando con ella y consintiéndola. La Chiquitina tiene una personalidad muy dulce y verla correr por toda la casa me sacó varias sonrisas. Esos momentos de desconexión total, donde lo único importante es una conversación sincera y el cariño de una mascota, son los que realmente le dan equilibrio a mi rutina.
Regresé a casa con la mente tranquila y el cuerpo relajado. Fue un viernes atípico, sin el uniforme de interna pero con mucha paz mental. A veces hace falta bajar las revoluciones para poder apreciar los detalles sencillos que nos rodean. Ahora me preparo para descansar y ver qué me depara el fin de semana. Gracias por acompañarme una vez más en este pedacito de mi vida.

Saludos y bendiciones para todos💗💗💗

