Sé amable con tu Familia.

in Comunidad Latina5 hours ago

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¿Por qué las familias se comparan a menudo entre sí, incluso hasta el punto de menospreciar a los pobres y glorificar a los ricos? ¿Acaso no se hacen muchas preguntas? De hecho, esto suele ser inseparable de la naturaleza humana básica: la envidia. Todos queremos ver a quienes nos rodean vivir cómodamente, pero inconscientemente, nos cuesta aceptar que sus vidas sean mucho mejores que la nuestra. Hay un dicho que lo describe a la perfección:

"Un mendigo no necesariamente envidiará a un multimillonario lejano, pero sí podría envidiar al mendigo que tiene al lado y que tiene más dinero".

La envidia suele surgir de quienes nos rodean, no de quienes están lejos. Intenta recordar una experiencia que te duela cada vez que la piensas, ya sea que provenga de un desconocido o de alguien cercano.



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A menudo, las heridas más profundas las causan quienes nos rodean, porque nos conocen muy bien. Saben exactamente dónde podemos sentir más dolor. Entonces, ¿cómo evitamos este tipo de heridas invisibles entre familias?

Hay un buen dicho:

"Atenúa tu luz, fúndete con el polvo".

Cuando todos están en igualdad de condiciones, los celos se desvanecen naturalmente.

Tú comes fideos, yo como satay, tú conduces un coche que vale cientos de millones de rupias; nuestras diferencias no son tan grandes. Así que podemos socializar de forma relajada y natural.

Como la luz del sol que entra en una habitación, ni una sola mota de polvo destaca.

Como una gota de agua que se funde con el océano, no desaparece, sino que se convierte en parte del todo.

Por lo tanto, lo que debemos hacer dentro de nuestras familias es compartir calidez, apoyo y amor. No debemos alardear deliberadamente de nuestros talentos, riqueza o éxito.

Es mejor mantener nuestras brillantes ideas y habilidades sobresalientes al mínimo. Porque en este mundo, la difamación se dirige más fácilmente a dos tipos de personas: aquellas que son mucho más exitosas y ricas que quienes las rodean.

En segundo lugar, están aquellos que siempre se sienten más puros, nobles y superiores a los demás.

El proverbio dice:

"El árbol más alto del bosque seguramente será derribado por el viento".

La envidia hacia quienes nos rodean y son más poderosos es casi un instinto humano básico, algo que solemos llamar conflicto interno.

Confucio nos recordó hace mucho tiempo que debemos aprender de los más sabios. Al ver a quienes son más grandes, debemos aprender de ellos, no menospreciarlos. Desafortunadamente, muy pocas personas pueden realmente hacer esto.

Por lo tanto, atenuar nuestra luz y fundirnos con el polvo no es solo una teoría, sino una sabiduría.

Debemos aprender a no sobrevalorar nuestros logros, ocultar nuestros talentos y fama, aprender a disimular nuestra astucia y mantener una actitud humilde. Además, existe otro principio de vida:

"El sabio se mancha a sí mismo".

Esto significa: no te obligues a ser perfecto. Aunque hayas dado lo mejor de ti, no hay nada de malo en mostrar ocasionalmente pequeñas e inofensivas imperfecciones.

Aunque seas fuerte, está bien parecer débil a veces. Aunque tengas principios firmes, también puedes ser una persona sociable.

Esta es la sabiduría de comprender la verdad manteniendo la humildad. Deja de lado tres partes de ti que parecen amar la riqueza, para no desentonar en este mundo mortal, y usa las siete restantes para vivir con rectitud, obedecer las reglas y vivir tus días en paz.

Finalmente, quiero decirte que, frente a tu familia, seas más afectuoso y menos ostentoso. Solo cuando trabajen juntos por un objetivo común deben mostrar sus habilidades y talentos.

En otros momentos, es mejor ser un poco más discreto. Te darás cuenta de que, viviendo así, tus problemas en la vida serán mucho menores.

Siempre en armonía.

Por @midiagam

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 2 hours ago 

Tocas un punto tan real como doloroso: muchas veces los golpes que más duelen no vienen de extraños, sino de quienes caminan cerca de nosotros, porque conocen nuestras fortalezas.

La envidia es un sentimiento silencioso que lamentablemente echan a perder las relaciones humanas. Nos cuesta ver al de al lado prosperar no siempre por maldad, sino por esa inclinación humana a comparar nuestra propia vida con la del vecino.

Es muy cierta esa frase que mencionas: “Un mendigo no envidia al multimillonario lejano, sino al mendigo de al lado que consiguió una moneda más”

Al final, la verdadera riqueza no está en parecer más que otros, sino en vivir en paz, agradecer el pan diario en la mesa y saber brindar apoyo sincero a quienes amamos, sin necesidad de competir.

Un abrazo bendecido.

Me alegra oírlo, gracias por tu amable comentario. Espero que sea útil para todos mis amigos. Saludos cordiales🙂