The Diary Game. Ardillas en el césped y oración a la Diosa al anochecero. 22-02-2026.
La luz de la mañana se derrama por el patio trasero, convirtiendo el césped en una alfombra brillante para los primeros visitantes del día. Pequeñas patas golpean, narices se contraen y un destello de pelaje gris se desliza entre las briznas: ardillas, las vivaces guardianas del césped.
Sus saltos acrobáticos y sus persecuciones juguetonas crean un ritmo que se siente a la vez accidental e intencionado, recordándonos que incluso los espacios más sencillos esconden historias. Al observar a una ardilla esconder una nuez en una madriguera poco profunda, noto cómo se entrelazan el instinto y la preparación, una lección de previsión que a menudo pasamos por alto en nuestras vidas apresuradas.
A medida que el sol asciende, el césped se convierte en un escenario de negociaciones silenciosas. Una ardilla se detiene, buscando depredadores con la mirada, y luego reanuda su ajetreada recolección de semillas. El rítmico susurro de las hojas y el suave golpe ocasional de una nuez al caer al suelo crean una sutil banda sonora que invita a la atención plena. Me encuentro ralentizando mi respiración, adaptándome al ritmo de la criatura, permitiendo que lo cotidiano se convierta en meditación.
Cuando el crepúsculo tiñe el cielo de tonos ámbar e índigo, la atmósfera cambia. El ajetreo del día da paso a un silencio más suave y reverente. Es entonces cuando enciendo una pequeña lámpara de aceite en el porche y comienzo la oración vespertina a la diosa Kali, la feroz protectora y madre de la transformación. El incienso se eleva en espirales, mezclándose con el aire fresco de la noche, mientras que el lejano canto de los grillos se funde con el tenue susurro de las ardillas que regresan a sus nidos.
En ese instante, el césped, las ardillas y lo divino convergen. El mantra de Kali, "Om Krim Kali", resuena, recordándome que la fuerza puede residir en la perseverancia apacible y que toda criatura, desde el roedor más pequeño hasta la diosa cósmica, participa en el ciclo infinito de la renovación. La oración concluye, la lámpara se apaga y la noche se asienta, dejando una silenciosa promesa de nuevo crecimiento para el mañana. Cada nuevo día.
| Cámara | Samsung Galaxy 12 |
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| Autor | @minzy |






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