Elige una palabra, pinta una historia #14
Ya José Manuel estaba a punto de retirarse a descansar cuando el joven transeúnte le hizo señas para que se detuviera; le dio las buenas tardes, abordó el taxi y le proporcionó una dirección que no conocía, lo cual le pareció muy extraño porque con más de siete años como profesional del volante en aquella ciudad, tenía la certeza de que estaba al tanto de cada uno de sus rincones. El pasajero le dijo que no se preocupara, él le indicaría por cuáles calles debería transitar para que lo llevara a su destino. Después de serpentear por algunas veredas que, en verdad, jamás había visto, el circunspecto joven le señaló una vieja pero bien cuidada casa que tenía en el frente una escalera que conducía hacia una de las ventanas del piso superior.

La vieja casona / F
Cuando estuvo fuera del automóvil, José Manuel se dio cuenta de que el caballero llevaba un espléndido ramo de rosas rojas y en ese momento pensó, bastante confundido, que no le había visto nada en sus manos antes de abordar el taxi, pero como se sentía muy cansado porque había pasado todo el día trabajando, no se detuvo mucho a pensar en eso. Un último vistazo, a través del retrovisor, mientras se marchaba de allí, le mostró al joven mirando hacia la ventana con una embelesada actitud. "Es raro ver a un muchacho enamorado en estos tiempos regalando flores", se dijo a media voz y continuó manejando hacia su hogar.

Un ramo de rosas / F
Al día siguiente, casi a la misma hora, lo volvió a encontrar; esta vez estaba vestido por completo de blanco y llevaba en las manos una caja dorada con una cinta azul que terminaba con un delicado lazo en la parte superior. José Manuel, azuzado por la curiosidad, le preguntó su nombre y él le respondió de inmediato: Leonardo Ramírez Bravo, y agregó luego que todas las tardes, menos los fines de semana, venía a visitar a su novia, quien solo estaba esperando que él acondicionara la casa que había comprado para irse a vivir juntos… Cuando lo dejó en su destino, José Manuel reanudó lentamente la marcha del automóvil, pero se detuvo de manera brusca porque observó que el joven, en lugar de tocar la puerta de la vieja casona, subió por la escalera que conducía hacia la ventana y desapareció. Esperó un rato, sin embargo, ningún movimiento hubo detrás de los cristales entre abiertos por donde había penetrado Leonardo.
Tres veces seguidas pasó ese tercer día por el sitio en que el joven enamorado abordaba el taxi, pero no apareció. José Manuel, sin saber por qué, decidió conducir hacia la calle adonde llevaba al singular pasajero y en menos de cinco minutos estaba allí, sumido totalmente en la confusión porque la casa con la escalera en el frente había desaparecido, no la encontraba por ningún lado. Una señora, vestida de negro, se le acercó para decirle:
— Esa vieja casona fue demolida hace cincuentaidós años. Un tal Leonardo Ramírez falleció cuando se cayó de la escalera por la que subía al cuarto de su novia. Yo vivo al frente y todos los años por esta época observo un taxi que se detiene aquí para dejar a un muerto que, por fortuna, yo jamás he visto.
Invito a los amigos:
@tahispadron,
@gertu y
@zulbahri

Cured by @alejos7ven
Me encantan estas historias de aparecidos en los cuentos de ficción, el suyo está muy bien logrado. Me imaginé que sería ficción desde el principio, cuando mencionó lo del ramo de flores.
Agradezco su invitación, pero yo lo invito a leer, comentar y votar por mi participación que está publicada en este concurso desde antes de ayer.
Le deseo mucho éxito con la dinámica.
En verdad quise dar pistas desde el principio de que había algo inquietante en aquel pasajero, con el propósito de provocar curiosidad en el lector, que al final se enterará de los misteriosos hechos. Gracias por sus comentarios. Un gran saludo.
Por supuesto que sí, para quienes nos agradan este tipo de historias de ficción, nos damos cuenta cuando el actor deja adrede rastros en su historia. Lo hizo muy bien. Felicitaciones nuevamente.
Me hizo recordar aquella historia de la muchacha que suele aparecer en la carretera de Caracas hacia uno de sus alrededores. Lo cierto es que la muchacha toma un taxi y se queda en la que es su casa, en la noche. Luego deja olvidado una parte de su atuendo en el taxi, para que el taxista luego pase durante el día a llevar el atuendo. Al llegar a la puerta y tocar le sale una señora y el taxista comienza su relato a la señora, para lo cual la señora ya esta preparada para explicarle al taxista. Esto sucede todos los años en vísperas de su muerte. Es historia real.
Reciba mi abrazo fraterno.
@solperez
Muchas gracias por el apoyo.
Esa historia se repite, en la realidad porque sé que ha sucedido, en algunas otras partes. Sé de un hombre que igualmente se monta en un carro, se baja en su casa y después resulta que ya tiene años de muerto. Gracias por sus excelentes comentarios, amiga.
Santo padre que susto me he dado con esta lectura mi estimado amigo.
Lo felicito por tan excelente narrativa que me dejó perpleja.
Gracias por la invitación.
Saludos y mucho éxito.