¿Deberían los zapatos ser diseñados para la comodidad, o la estética, con el fin de la explotación?

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¿Deberían los zapatos ser diseñados para la comodidad, o la estética, con el fin de la explotación?
La industria de la moda, en su búsqueda de la perfección y el atractivo visual, ha encontrado un dilema fundamental: ¿deberían los zapatos priorizar la comodidad sobre la estética, o viceversa? La respuesta a esta pregunta, si se aborda con honestidad y atención a las consecuencias, reside en la necesidad de un enfoque equilibrado, donde la sostenibilidad y el bienestar humano sean los pilares fundamentales..
Históricamente, la moda ha sido impulsada por la estética: la búsqueda de la elegancia, la novedad y la capacidad de transmitir identidad. Sin embargo, este paradigma ha generado una demanda insostenible que ha llevado a la sobreproducción y al descarte rápido de productos, a menudo a costa de los materiales y el medio ambiente. La búsqueda de la comodidad, un factor aparentemente simple, ha sido, en gran medida, una estrategia para minimizar el costo y aumentar la rentabilidad, incluso a expensas de la calidad y la durabilidad de los materiales.
La explotación, a menudo invisible, se manifiesta en las condiciones laborales en las fábricas donde se producen estos zapatos, en las prácticas de suministro de materiales que priorizan el precio sobre el impacto social, y en el diseño de productos que priorizan la estética sobre la funcionalidad. La percepción de la comodidad se ha convertido en un sello de exclusividad y valor, perpetuando un ciclo de consumo insostenible.
Considerar la comodidad como el principal objetivo, en lugar de la estética, implicaría una reevaluación radical de la forma en que se crean y se comercializan los zapatos. Se requeriría un cambio de paradigma hacia la producción ética, la transparencia en la cadena de suministro y el diseño de productos que prioricen la durabilidad, la funcionalidad y el bienestar de los trabajadores y del medio ambiente.
En última instancia, un futuro donde la comodidad y la estética coexistan armoniosamente, sin la explotación inherente, es un futuro que requiere una transformación profunda en la industria de la moda y en nuestra cultura del consumo
Me gusta fabrizar zapatos desde hace mucho tiempo con el trabajo en fabrica de zapatos directamente en maquinarias en masa