The Diary Game, día de uñas y de visitar la casa de Santa🎄✨♥️

La mañana comenzó con algo sencillo pero significativo: un café en mi taza navideña. Puede parecer un detalle mínimo, pero para mí esa taza tiene un encanto especial. Es como si cada sorbo me recordara que estamos en la época más bonita del año, donde todo se llena de luces, colores y esperanza. Mientras disfrutaba mi café, pensaba en lo rápido que había pasado el año y en lo agradecida que me siento por las experiencias vividas. Esa taza se ha convertido en un ritual que me conecta con la ilusión de la Navidad, incluso en los días más normales.

Después del desayuno, me fui a hacerme las uñas. Siempre disfruto ese momento porque es como un espacio de autocuidado, donde me desconecto un poco y me dedico a mí misma. Lo curioso es que mi manicurista tiene un gatito que siempre anda rondando el lugar. Ese día estaba especialmente juguetón, se subía a las mesas, se escondía entre las sillas y hasta intentaba atrapar los esmaltes como si fueran juguetes. Entre risas y caricias, el gatito se robó parte de la atención, y la visita se convirtió en algo más que un arreglo de uñas: fue un ratito de ternura inesperada.

Mientras me hacía las uñas, conversábamos sobre la Navidad, los planes familiares y las tradiciones que cada una mantiene. Me di cuenta de que esos espacios sencillos también son parte de la magia de diciembre: compartir, reír y sentir compañía, incluso en lo cotidiano.

Ya en la tarde-noche, mi novio me sorprendió con una salida especial: fuimos juntos a la Casa de Santa en Lechería, que estaba decorada con todo el esplendor navideño. Apenas llegamos, las luces, los adornos y la música nos envolvieron en un ambiente mágico. Era como entrar en un cuento de Navidad, con cada rincón lleno de detalles que transmitían alegría.
Caminamos entre los pasillos decorados, tomamos fotos frente al árbol gigante y nos dejamos llevar por la ilusión del lugar. Había niños emocionados, familias enteras disfrutando y parejas como nosotros que simplemente querían vivir un momento diferente. Lo más bonito fue ver cómo la Navidad logra unir a todos en un mismo sentimiento: esperanza, ilusión y alegría compartida.
Para mí, estar allí con mi novio fue especial. No se trataba solo de ver luces y adornos, sino de compartir un instante que quedará en nuestra memoria. La Navidad tiene ese poder de recordarnos lo importante:el afecto, los gestos y la compañía.

Saludos y bendiciones para todos💗💗💗

