Debemos reconocer nuestras culpas...
Reconocer mis errores es el momento crucial para iniciar mi crecimiento personal y mi mejora continua hacia la madurez emocional y la oportunidad de la reconciliación.
Al reconocer mis errores, doy el primer paso hacia la responsabilidad, lo que me permite enmendarlos y beneficia enormemente mi salud mental.
Participo en el concurso de escritura de la comunidad con un poema que ilustra momentos de la vida que nos llevan a reflexionar sobre la importancia de reconocer nuestros errores.

Lo que omitimos encierra una pesada sombra.
Una sombra que se aferra a las paredes del corazón.
Como una mancha que supura silenciosamente.
No es fortaleza admitir nuestros errores.
Solo la humildad nos permite limpiar las paredes de nuestro corazón.
Sin duda, la luz volverá a brillar sin la sombra.
Si me miro al espejo y veo mis culpas,
la luz de la humildad me ilumina.
Entonces me quitaré la venda que ya me lastimaba.
Comprenderé que soy capaz de romper
aquello que juré proteger con tanto cuidado.
Es inútil ocultar mis defectos
no hay nada bajo la sombra que los justifique
cada paso en la alfombra levanta polvo
olvidar jamás cerrará las grietas de mi culpa.
Reconocer mi parte de responsabilidad
me permitirá caminar con humildad una vez más,
dejando atrás la carga de lo que me negué a reconocer.
Reconocer es gritar a viva voz que nos equivocamos.
Nuestra conciencia se sentirá más ligera,
nuestro corazón estará completamente libre,
y podremos construir algo nuevo.
Reconocer mis errores no es una derrota.
No es una caída libre al vacío.
Es volver a caminar sobre tierra firme.
Me permite aceptar que abrí las puertas a la tormenta.
Y ahora, debo admitir mi error en lo que sembré.
Lo descuidé, creyendo en la permanencia del jardín.
Y mi culpa ha sido no cuidarlo.

Enlace de imágenes:
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