Hablando de edredones, cobijas, tiendas y carpas
Fuente: Ideogram.aiMi esposa siempre me sorprende por la cantidad de distinciones que de las cosas tiene. Por ejemplo, donde yo solo veo rojo o morado, ella es capaz de reconocer gradaciones de tonos, saturación y mezcla de colores y terminar diciendo: es "bermellón oscuro"
A propósito del fin de año, ella decidió, (sin consultarme), como siempre, que debíamos renovar nuestra ropa de cama, y que no terminaba de decidirse entre un somier, un futón, y ni entre un edredón, un quilt o un duvet. Vaya Dios a saber qué es cada una de esas cosas.
Yo, por el contrario, cuando se trata de "ropa de cama" (como todo buen troglodita), solo distingo: colchón, sábanas, cobijas y fundas. Pues bien, mi esposa fue capaz de darme una disertación de casi una hora sobre la clasificación de las sábanas, las colchas, las cobijas y edredones.
Según ella, se basa principalmente en función del clima, el grosor y material con que estén hechas, diferenciándose: la sabana, primera cobertura; la colcha: ligera y decorativa. El edredón acolchado para brindar mayor abrigo y la cobija, preferiblemente de lana o tejidos que hagan una capa cálida, suave y protectora del frío.
Yo quedé como pajarito en grama, ("Like a little bird in the grass"), entre sorprendido y anonadado. Mis conocimientos de las cobijas tienen más que ver con su tamaño, es decir, si esta “alcanza” para cubrirte en largo y ancho, pues si es más pequeña que tu talla, alguna parte de tu cuerpo va a quedar sin cobertura en una noche fría, eso para una sola persona; ahora imaginen cuando la cobija “no alcanza” para cubrir a la pareja matrimonial.
Creo que de allí surgió el conocido, y muy aplicado en esta época, refrán venezolano:
“Hay que arroparse hasta donde la cobija te alcance”
Aunque los venezolanos hemos inventado mil y una maneras de que la cobija nos alcance, aunque sea pequeña. Hay momentos en que tienes que reconocer que hasta Dios te dice: “Ensancha la cobija”, busca una más grande.
Amigos, literalmente fue así: el domingo pasado, acudí con mi esposa a un servicio cristiano y la prédica del pastor se centró en un versículo bíblico en el que Dios le ordena a alguien:
“Ensancha el sitio de tu tienda, y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas; no seas escasa; alarga tus cuerdas, y refuerza tus estacas.”
Isaías C.54 v.2 Biblia versión Reina Valera
A mí me tocó; enseguida vi relación entre la “cobija”, que creo pequeña, escasa y que no nos llega a las rodillas, y una carpa, que te protege del inclemente sol del desierto.
De alguna manera, (iba a escribir: “Dios me dijo”), entendí que, si sigo pensando en que mi cobija/carpa ya no me alcanza, no voy a ver crecimiento, cobertura, protección, sostén.
Tomé la predicación de ese domingo, como un reto personal: yo, que hablo de objetivos, de metas y de visiones, estaba pasando frío con una cobija/tienda que ya me queda corta.
Entonces es el momento de ensanchar mi tienda/carpa/cobija, alargar mis cuerdas y reforzar las estacas y principalmente, dejar de ser “escaso” en mi vida y matrimonio.
Gracias, querida esposa, sin ti y sin tu clase sobre edredones y cobijas, no habría entendido el mensaje de Dios para mi vida, para nuestra vida.

FUENTES
- Imágenes
- [1] Cover
- Las imágenes y gif son de mi creación a partir de Promts editados en Ideogram.ai. Dicha aplicación emplea la Inteligencia Artificial, para generar imágenes, a partir de frases y oraciones escritas. Estas son libres de derechos. [1] Ver mi galería en Ideogram.ai: joslud

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