Abraza tu propia voz

Hace un par de días atrás escuché una conversación muy interesante, soy de las que no acostumbra a prestar tención cuando otras personas ajenas a mi están hablando, pero en ese preciso momento fue como si mi cerebro se activo para tomar la parte mas importante de la conversación y enseñarme.
Trataba acerca de las cualidades que poseen los niños, y cuan brillantes pueden llegar hacer dentro del aula de clases pero también argumentaban acerca de aquellos que no tienen ninguna cualidad y aún así son niños con gran potencial. Mientras escuchaba podía armar muchísimas ideas dentro de mi cabeza.
Los seres humanos estamos acostumbrados a cierto patron: nacemos, a cierta edad vamos al colegio, luego a la universidad, seguidamente obtenemos un trabajo estable y en ese camino formamos una familia y ese patrón mayormente se considera el más exitoso, pero la verdad es que no siempre es así.
Existen aquellos que primero forman una familia y luego el éxito los alcanza, otros no tienen oportunidades pero aún así se esfuerzan y esto es válido.
Por esa razón meditaba acerca de una persona muy cercana a mí quien ha sido un ejemplo, la verdad es que su infancia no fue nada fácil. Verlo en ese entonces era pensar que no tenía un futuro por delante, que nunca llegaría lejos y mucho menos podría ser exitoso.
Cumplió el rol de padre de 5 hermanos porque el era el mayor, aún recuerda cuando los llevaba a la escuela por unos caminos de tierra que lo rodeaba monte de lado a lado, quien se iba a imaginar que de allí podria salir algo bueno, solo un pequeño que le tocó ser adulto a la fuerza.
La vida lo llevo a tener aquella responsabilidad que pesaba mucho más de lo que para entonces pesaba él, sin medio en el bolsillo decidió aprender mecánica diesel de aquellos adultos que con compasión lo miraban y le decían; ¡Ven muchacho, pásame aquella llave!
Poco a poco fue dándose cuenta de que aunque no fue a una universidad su vida podía ser diferente si abrazaba su propia voz dando animos para no rendirse a mitad del camino. Rodeado de pocos recursos aprendió a trabajar.
Durante años se mantuvo con disciplina, responsabilidad y esfuerzo. Hoy en día se posicionó como uno de los encargados de la compañía que le abrió sus puertas en aquel entonces, con una estabilidad económica que muchos con años de carrera no han alcanzado y con la humildad que siempre lo caracteriza, no presume de lo que tiene siempre se mantiene con aquella sencillas que lo caracteriza.
No siguió patrones, no escucho las voces de aquellos que dicen que no podrás lograrlo, se aferró a abrazar aquel futuro que tanto soñaba y hoy solo disfruta de ello.
Quizás tu mente o el entorno que te rodea pueda gritarte que no vas a lograrlo, pero solo mantén la convicción de que ningun esfuerzo es en vano, abrazo tus sueños como si ya están cumplidos, no dejes que ninguna voz negativa interrumpa aquel futuro por alcanzar.
Un patrón no define tu éxito, tu fe y esfuerzo si. Un futuro brillante te espera solo coloca todo en manos de Dios.

El siguiente contenido fue redactado por mi exclusivamente para esta publicación con fotos de mi autoría.