SC-S29/W6 – Nostalgia del pequeño yo: una historia de la infancia que te enseñó algo
¡Saludos amigos de Story On Steem!
Mi infancia transcurrió en medio de aventuras amorosas, anecdóticas, reflexivas, temerosas e incluso tristes, y agradezco el híbrido de experiencias que fue, porque gracias a ello hoy día disfruto de todas las historias que hay detrás de ellas, ya que cada una se fue transformando en la dosis de vitamina que impulsaría mi evolución.
Al momento de echarle un vistazo a mi infancia, no me es complicado llegar a la determinación de que todas las historias que escribí en ese ciclo de mi vida fueron el molde perfecto para ser la persona que hoy día soy y, a pesar de que cada una de ellas ha influido más que otra, no puedo dejar de ver con orgullo todo lo aprendido.
¡Gracias infancia!
Es una expresión que siempre manifiesto cuando pienso en las enseñanzas que adquirí en la etapa que no dejaré de añorar y venerar, porque independientemente de que su ciclo finalizó, ella sigue vigente en mi corazón.
Historia de la infancia que quiero compartir |
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Desde que era una bebé dejé claro que la rebeldía iba a estar muy acentuada en mi actitud. Esto lo sé porque mi familia siempre me ha contado lo desafiante que era ante la figura de autoridad que estaba ante mí y, a pesar de que esas acciones rebeldes pueden llegar a ser normales en los niños, yo iba al extremo, pero lo más intenso de esto es que no estaba sola en ello, porque mis primos me acompañaron en ese viaje de rebelde. De hecho, en mi familia existe el chiste interno de que todos nacimos con la rebelión debajo del brazo, ya que éramos terribles.
Los niños no pueden ir solos
Fue el llamado de atención que una mañana mis primos y yo recibimos cuando preguntamos si podíamos ir a caminar por la carretera del campo, pero nuestra curiosidad era tan grande que hicimos caso omiso y nos aventuramos pensando que nada malo nos sucedería, porque estábamos juntos, además de que el día anterior habíamos estado por ese lugar con ellos.
Para nosotros, recorrer lo más profundo de la carretera del campo era vivir la aventura en su máxima expresión, así que, siguiendo nuestro instinto, planeamos irnos cuando los adultos estuvieran concentrados en el juego de dominó y la sopa de chivo que estaban preparando en el fogón de leña que inauguraban ese día.
Durante el desarrollo de la historia, ¿Qué edad tenía? Y, ¿Qué sucedió en ese momento? |
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Luego de ejecutar la escapada, emprendimos una caminata que calculo demoró aproximadamente 15 minutos y, durante todo ese tiempo, nos concentramos en correr para ver quién tenía más resistencia o mayor velocidad, al igual que también estábamos enfocados en ver a los pájaros, las lagartijas y algunos chivos que estaban alimentándose. Sin embargo, todo comenzó a cambiar cuando llegamos a una zona muy árida e incluso, desértica... Ya no había animalitos y un:
Esto no lo recuerdo
Por parte de mi prima, nos llevó a comprender que estábamos perdidos. Las 11 pequeñas personitas que planeamos vivir una aventura extrema dejamos de sonreír y el silencio comenzó a abrazarnos tan fuerte que mis 8 años de edad no eran suficientes para saber qué era lo que debíamos hacer.
Después de unas cuantas horas de estar ahí, mi papá, tíos y abuela llegaron. Todos estaban preocupados, pero esto no fue impedimento para que nos regañaran por la desobediencia y, por supuesto, arriesgar nuestra vida, porque el peligro no solo era perdernos, porque un animal también nos podía lastimar. No obstante, nosotros en ningún momento consideramos los riesgos... Solo queríamos explorar.
Emociones que sentí durante y después del incidente |
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Al inicio de esta aventura estaba muy emocionada. Podía percibir tanta adrenalina en mi cuerpo que, literalmente, no me cansé corriendo y, en los momentos que nos deteníamos, me reía a carcajadas, porque estaba tan feliz de vivir esa experiencia que no había lugar para una sensación negativa. Sin embargo, cuando nos dimos cuenta de que estábamos perdidos, esa emoción que sentía se difuminó en fracciones de segundos y la sensación que se apoderó de mí fue el terror. De hecho, mi prima (Era la mayor de todos... Tenía 11 años) me habló dándome una instrucción para dónde ir, pero mi respuesta fue de un grito desesperado debido al miedo que me estaba devorando.
Honestamente, jamás había sentido tanto miedo como ese día y esa sensación sigue sin superarse, porque a pesar de que luego exploré situaciones temerosas, esta se mantiene en primer lugar. Cabe destacar que, cuando nos encontraron, no sentí alivio al momento, ya que seguía impresionada por lo que había sucedido y, durante la tarde e incluso la noche, el susto se mantenía.
Lección que aprendí de esta experiencia |
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Este día el nivel de mi rebeldía y desobediencia disminuyó en su totalidad, porque comprendí que la diversión no implica desafiar al peligro y, cuando un adulto saca la bandera de alerta, no es por limitarnos a disfrutar un momento recreativo, sino que hay circunstancias en las que el bienestar no está garantizado, por lo que obedecer es una extraordinaria acción para estar bien. Sé que la lección fue aprendida de forma drástica, pero estoy segura de que esa era la única manera, visto que los recursos que ya habían utilizado no funcionaban, así que en lo extremo estaba el antídoto.
Además de lo anterior, esta situación también me enseñó a ser precavida, ya que mi intuición comenzó a girar en torno a la evaluación de las circunstancias que voy a enfrentar antes de asumir una acción, porque, independientemente de que esté acompañada, no quiere decir que el riesgo estará ausente.
Hoy día ¿De qué manera ha influido esta lección? |
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Definitivamente, la precaución y escuchar la voz de alerta hoy me han permitido ser una persona que desarrolló un nivel de discernimiento muy importante para detectar el peligro, siendo esto algo que he empleado en gran medida a nivel laboral y, por supuesto, en algunas circunstancias de mi cotidianidad, porque a pesar de que a veces creemos que solo en la infancia somos vulnerables, la realidad es que en la etapa adulta también, ya que el peligro no se mide por edad o momentos... Él sucede sin considerar nada.
¡Muchas gracias por leer mi publicación!
Las imágenes presentadas en esta publicación, fueron extraídas de mi galería personal







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Saludos amiga espero estés bien, explorar el campo y esas aventuras eran lo maximo, apesar de que sabian que no estaba bien irse asi tus primos y tu eran unos aventureros de corazon jejeje, yo tambien llegue a escaparme asi a explorar lugares montañosos cada que iba al campo donde vivia mi abuela, me dio gusto leerte un abrazo.
Hola amiga me imagino el susto que se llevaron tus primos y tú por estar de traviesos, cuando somos pequeños somos curiosos y el campo es un lugar increíble para visitar pero hay peligros también debemos hacerle casos a los adultos sino nos podemos perder sino conocemos bien el lugar 💚🫂