Arte y Escritura: "La misma historia"

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No lo podía creer, allí en ese viejo libro se encontraba el mismo relato que su abuelo le contaba cuando era apenas un niño empezando a darse cuenta de la vida. Le parecía increíble porque siempre había pensado que esa curiosa historia era una invención de aquel viejo dicharachero y ocurrente. Apenas comenzó a leer, emergió desde los recovecos de su memoria, la prodigiosa voz con sus matices arcaicos y la seductora pasión con la que atrapaba a los oyentes. Claro, no eran las mismas palabras porque se trataba de una antología de cuentos del siglo XVII, pero no cabía dudas de que comenzaba de la misma forma.

Érase una vez un hombre pequeño y enjuto que vivía solitario en una hermosa casa a la entrada del pueblo; se llamaba Pánfilo y, debido a su contextura tan desprovista de atributos físicos, hasta los niños más osados del lugar se burlaban frecuentemente de su escuálida apariencia, por esta razón el hombrecillo prefería la soledad del bosque o la compañía de los animales.

Cierto día, Pánfilo se topó casualmente con una cueva al pie de una montaña. Después de pensarlo mucho, decidió entrar y hallóse un viejo baúl que contenía unas cuantas herramientas herrumbrosas y un destartalado sombrero de pirata que también parecía haber resistido el paso de los años.

El abuelo relataba aquella historia a su manera, por supuesto. Para describir a Pánfilo, decía que era más chiquito todavía que el esmirriao del tío José y más chupao que un silbido pa adentro, además el sombrero que se encontró en la misma gruta donde después apareció la Virgen del Socorro, no era de pirata, sino un sombrero de cogollo al que apenas le quedaba el cucurucho.

Mientras Pánfilo registraba el antiguo baúl para ver si alguna herramienta podía servirle todavía para trabajar, sin darse cuenta se colocó sobre la cabeza el cucurucho de cogollo y fue entonces cuando sintió, de repente, la transformación. El cuerpo se le llenó de una energía desconocida, la vista se le aclaró de tal manera que podía mirar sin problemas hasta las pulgas que tenía su burro y presintió que podía correr tan rápido que era capaz de alzar el vuelo. De aquí en adelante, la vida de Pánfilo obviamente había cambiado por completo, relataba el abuelo.

Par ir al pueblo se encasquetaba su sombrero de cogollo y ningún niño impertinente se volvió a mofar de él desde que dejó a un zagaletón paralizado con el furor de su mirada. Los adultos comenzaron a respetarlo cuando vieron de lejos que en menos de una hora había desmalezado un cerro completo para sembrar el conuco más grande que habían visto en su vida…

La historia, en esencia, era la misma y, aunque había decidido llevarse el antiguo libro para su casa porque pensaba leerlo en la apacible calma de su dormitorio, comenzó a pasar las páginas muy rápido para comprobar si el final del relato coincidía con el curioso desenlace con que lo remataba el abuelo riéndose siempre muy divertido.

…pero como al pobre muy poco le dura la fortuna, estando Pánfilo agachado en el patio de su casa observando los tiernos tallos de unos pimientos que empezaban a brotar de la tierra, un sonoro y enérgico gas que emergió de sus entrañas lo expulsó con tanta potencia hacia el vasto firmamento que se quedó flotando eternamente por aquellas soledades etéreas de donde nunca más pudo descender…

En efecto, era el mismo final.




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Invito a la amiga @mariami para que se sume a esta convocatoria.

Sort:  

Jajaja. Un final inesperado y simpático que, obviamente, le saca la risa a cualquier lector.

Como dicen en mi pueblo: "El pobre si no la cag... en la entrada; la cag... en la salida", jajaja.

Gracias por estar. Creo que estás leyendo mucho a @enrisanti, jajaja.

Hola, @solperez. Es que la gente tiene que aprender un poco de los demás para que la gozadera se mantenga. Gracias por la mención.

Jajaja. Sí, vale, tú eres mi aliado para la "jodedera", jajaja.

Jejejeje Para compensar la lloradera tenemos que buscar como reír. Abrazos.

En mi afán de buscar siempre un final que desubique al lector, me salió ese que se encuentra bordeando el humor del amigo enrisanti. De repente estuve influido por sus magníficas publicaciones. Saludos, amiga...

Jajajaja. Te quedó genial

Como siempre, sorprendiendo jejeje
Me parecía estar leyendo tres historias a la vez. Verdaderamente ese final cuadra más con el lenguaje folclórico del abuelo que con el fino vocabulario del siglo XVIII.

Saludos

Qué bien, es usted excelente como analista literaria. Quise, en verdad, reflejar las dos voces narrativas principales, la del cuento antiguo y la del abuelo, y dejar la del narrador externo solo como una guía de la trama. Muchas gracias por penetrar con su exquisita conciencia de lectora en el texto. Saludos, amiga...

Jejejeje Bueno, @solperez. En realidad este final se parece un poco al que hace poco le escribí a @franyeligonzalez, donde al personaje le ocurrió algo similar por haberse echado unas caraotas amanecidas.
Bonito relato, señor @cruzamilcar. Saludos.

jajajaja.

Muchas gracias, señor @enrisanti. Si hubiese estado al tanto de ese final al que se refiere, quizás hubiese cambiado el mío, pero bueno, le doy mi palabra de que no intenté plagiarlo, aunque me agrada mucho su humorística prosa.

Jejeje. No se preocupe. No es mucho el parecido. Gracias por comentar.

jajajajaja que historia mas extraordinaria amigo, creativa, original, con contenido significativo y propio de tu excelente estilo. Una ovación de pie para ti mi estimado amigo. aludos y abrazos.

Muchas gracias, amiga... Me complace que le haya gustado esta historia tan inusual. Saludos...