Una experiencia de viaje que salió mal, pero sobreviví

in Traveling Steem8 days ago

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Aeropuerto de Barcelona (Venezuela)


El avión saldría desde el terminal aéreo de Barcelona (Venezuela) hacia la occidental ciudad de Mérida a las once de la mañana. Yo viajaba con más de veinticuatro horas de antelación hacia ese destino porque, al otro día, debía leer una ponencia sobre literatura venezolana en un simposio nacional que se celebraba en la Universidad de Los Andes. La semana anterior había realizado la reservación del pasaje de ida y vuelta en las oficinas de la línea aérea que me trasladaría. No había tenido ningún problema con esos trámites, sin embargo, una hora antes del momento señalado para el viaje, cuando fui a verificar mis datos en el sistema, no aparecía mi nombre por ningún lado. De nada sirvió reclamar ni que los trabajadores revisaran una y otra vez los diferentes listados de pasajeros: ninguna huella de mis trámites había por allí y, para colmo, ese vuelo, el que saldría en la tarde y los del otro día, estaban por completo copados, no había lugar para un viajero más.

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Terminal de autobuses.

Agobiado por esta tremenda contrariedad y preocupado por el importantísimo compromiso que debía cumplir en Mérida, decidí viajar en autobús. Era un larguísimo trayecto que, por tierra, tardaría por lo menos dieciséis horas, lo cual quería decir que, si el colectivo partía a las seis de la tarde, como indicaba su horario, estaría en mi destino a eso de las diez de la mañana, apenas cuatro horas antes de la actividad que me llevaba hasta esa ciudad que no conocía muy bien. No había más alternativas, por lo tanto, intenté serenarme y dormir algo mientras el autobús se desplazaba hacia los altos parajes de las tierras andinas.

A las once y veinte de la mañana llegamos finalmente a Mérida; solo tenía tiempo para ir al hotel, bañarme y dirigirme a la universidad para mi disertación, pautada para las dos de la tarde; no había espacio para descansar un rato, como tanto lo anhelaba, para poner en orden el material de apoyo que llevaba ni para organizar mis pensamientos, todo debía hacerse sin ninguna dilación… Por fortuna, no hubo contratiempo alguno en el resto de la jornada; la ponencia, y todo cuanto un acto como este implica, resultó muy bien; además, la línea aérea se comunicó conmigo para garantizarme un boleto de regreso a Barcelona.




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Nota: Todas las imágenes pertenecen al autor y fueron tomadas con la cámara del teléfono móvil, modelo: Samsung SM-A135M.

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 8 days ago 

Una jornada accidentada pero pudo cumplir con su objetivo y al menos regresar en avión. Es increíble que esas cosas sucedan; lo mejor es tener siempre algún comprobante de la reserva e incluso cancelar antes. No sé los detalles, pero bueno, a veces son cosas que no se pueden predecir. Saludos y bendiciones.