De un peluche al amor.

Fueron pasando rondas y yo no ganaba, pero un chico bien parecido se había ganado un Hello Kitty. Cruzamos miradas. Mi cara lo decía todo, la de él feliz porque había ganado. Me aparté del bazar, pero a los pocos minutos el chico se me acercó y me regaló el peluche que se había ganado. Me pareció un gesto muy bonito de su parte. Entablamos una conversación muy amena; intercambiamos números de teléfono. Nació una bonita amistad que, con el tiempo, se convirtió en amor.
Un peluche llama la atención porque está hecho de tela suave y relleno de algodón o de alguna fibra esponjosa, y al tacto se siente la delicadeza. Por lo general, se regalan tomando en consideración el gusto por animales, personajes animados, que tienen el papel de adornar o ser un compañero emocional. Grandes o pequeños, son los favoritos para regalar en cumpleaños, día de los enamorados; son una especie de comodín: siempre serán bien recibidos.
Así como hay personas que adoran los peluches, hay otras que consideran que quitan espacio en la habitación, que acumulan polvo y otras micropartículas que causan alergias.


@blanca56, leí esto en el bondi y me quedé mirando por la ventana un rato. Hay cosas que te agarran en el momento justo.
Buen análisis de la red. Me gustó que no te fuiste por las ramas y fuiste directo al punto.
La vida a veces pone pruebas y uno busca respuestas donde sea. Tu post me dio algo en qué pensar.