"Y de repente : el chip pegado".

En la casa ya no había comida, así que decidí ir de compras al supermercado más grande. Escogí todos mis productos y me aguanté la tremenda cola. Cuando fui a pagar, el cajero me dijo que no pasaba la tarjeta. En ese momento me di cuenta de que no tenía dinero..

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Tragué grueso pero no me rodaba por la boca seca, mientras sentía cómo los cuatro pares de ojos detrás de mí en la"cola" instalaban sus miradas en mi cuello, cargados de una paciencia muy corta que solo dura tres segundos. Mi corazón empezó a latir al ritmo de un reguetón en una miniteca de feria.

Le dije a la cajera: inténtelo de nuevo , es que el chip a veces se queda pegado (lo cree en ese momento) sonreí con la simpatía del que sabe que está arruinado y sin remedio. Ella me miró con la compasión con la que se mira a un "iluso comprador". Pasó la tarjeta por tercera vez y el punto de venta emitió un pitido, burlón: operación rechazada, mientras en la pantalla del celular, la aplicación del banco mostraba ...saldo insuficiente.

Quería que la tierra me tragara y me escupiera en el polo norte, también pensé en fingir un desmayo y rodar por el suelo, en agarrar las dos bolsas para salir corriendo como Usain Bolt pero ya estaba sin aire y casi sin pulso. Opté por "mantener la dignidad". Hice a un lado las galletas, devolví el refresco con dolor en el alma y me fui caminando con la frente en alto pero con el estómago vacío sonando más que "radio fiao".
. . Moraleja: revisar la cuenta bancaria antes de hacer compra evita infartos y pasar pena, además lo del chip pegado ya nadie lo cree.

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