The Diary Game / En casa... hay que vivir cada momento
Ayer domingo me desperté muy temprano porque mi esposo debía ir a intentar conseguir gasolina. Hay algo que no entiendo de esta situación: dicen que hay escasez, pero todas las bombas de gasolina están abiertas y surtiendo.
Hay largas filas de carros esperando su turno y la gente amanece para no perder el día en ellas.
¿La lógica deja de funcionar en estos casos? ¿O será que nos acostumbramos a hacer colas para todo?

Cuando regresó, después de desayunar salimos a hacer un mercado para luego quedarnos en casa.
Había trabajo que hacer por aquí. Estoy seleccionando libros que quiero conservar y hay otros que tienen que irse, buscar nuevos lectores y abrir espacio. ¡Liberar!
Cada día estoy más convencida de que ya no quiero acumular nada. Necesito dejar ir... ¿Será que eso lo vamos entendiendo a medida que maduramos?
Y mientras separo libros leídos que no dejaron alguna huella en mí, parecen reproducirse; cada vez hay más. También aparecen otros que me devuelven a momentos importantes de mi vida. Es curioso cómo algunos libros terminan guardando recuerdos además de historias.
He donado varias cajas y algunas maletas viejas repletas de historias que otros pueden disfrutar y darles una segunda oportunidad.

Ya me he deshecho de las enciclopedias. Esto es un caso digno de reflexión: libros de consulta de toda la vida, que se consideraron de gran importancia, simplemente dejaron de tenerla, al menos en papel. Hoy casi toda la información está digitalizada y basta hacer una pregunta para encontrar respuestas en cuestión de segundos.
Por ejemplo, ya me dirán qué puedo hacer con esta.
Mi esposo es piloto de aviación, aunque ya no vuela, y siempre estuvo muy orgulloso de su enciclopedia de aviación. Hoy en día es un artículo histórico —o prehistórico— y desfasado que nadie quiere. Lo que un día fue una gran adquisición, hoy es un dolor de cabeza.

Estos son los más importantes y especiales. Todavía no los tocaré. Merecen disfrutar de un día para ellos. Hay mucha vida entre sus páginas.

Nos atrapó la tarde con trabajo fuera de lo cotidiano, así que improvisamos el almuerzo. Ya tenía un brócoli con papas en la vaporera desde que llegué del mercado, así que colocamos un par de bistecs en la parrillera para convertir el domingo en un día diferente.
Serví en una pequeña mesa improvisada y destapamos una botella de vino.
El ambiente era agradable. Estaba bastante nublado y los pajaritos cantaban muy cerca.


Encendí esta pequeña fuente que es de mi hija y me la dejó en custodia cuando se fue del país.
El sonido es muy relajante.




Comimos saludable, relajados y dándole la importancia que merece vivir un día diferente.

Por último, un cocosete y un guayoyo.

Aquí les presento a mi súper cafetera. Aunque no lo crean, tiene 50 años y hace el mejor guayoyo del mundo. Me la regaló mi mamá cuando a los 17 años me fui a la universidad en Caracas y debía vivir en una residencia, así que me llevé mi cafetera.
A lo largo de mi vida han pasado varias cafeteras de diferentes estilos por mi casa, pero se dañan o nos dejan de gustar y siempre volvemos a la misma, que se ha portado bien y nunca se ha dañado. Ahora las cosas tienen fecha de caducidad, pero antes las hacían para durar.


Así cerramos este ratico diferente. Luego comenzó a llover y ya saben lo que pasa... se fue la luz y, por consiguiente, el agua del tanque no sale sin la bomba. Así que fui a tomar una larga siesta hasta que todo volviera a la normalidad.
¿Existe la normalidad?
En resumen, fue un buen domingo. De esos que no tienen nada extraordinario, pero terminan dejando una sensación agradable que acompaña durante varios días.
Cuéntame @solperez, @genomil y @lunasilver. ¿Cómo fue tu domingo?


Caramba, amiga, he leído tu publicación y me he quedado un rato meditando, reposando las ideas y las emociones. Hay un toque nostálgico (¿o soy yo?) en esta presentación de tu domingo que a mí me pareció muy especial. Inicias con una denuncia un tanto velada: las colas, la escasez... ¿hasta cuándo? Luego nos cuentas de tu propósito reiterado de donar algunos libros, de liberar el espacio, de entregar a otros lo que aún puede servir para mucho, pero que ya no en tus manos. ¿Y los libros que nadie quiere porque ocupan mucho espacio y contienen información que ya está en formato digital y ahí pesa menos y no estorba nada y es más accesible? Yo también he realizado esta labor de limpieza de mis estantes de libros y... no es tarea fácil.
Me encantó el detalle de la cafetera y de su historia. Habla solita de la calidad de los productos de antes aunque suene a frase hecha, a cliché, a queja, pero es la verdad.
Qué bueno que decidiste hacer de un domingo ordinario en un día extraordinario. Se sintió relajante y acogedor.
Feliz día, @evagavilan.
El toque nostálgico es normal, cuando estoy en mi casa me gusta reencontrarme con mis cosas de toda la vida. A la vez por estar fuera he aprendido a vivir con lo mínimo. Entiendo que nos rodeamos de muchos objetos que el día de mañana serán una carga para los demás. Esto me ha hecho reflexionar y quiero aligerar esas cargas. ¿Dónde está el límite? Eso no lo sé y estoy tratando de aprenderlo. Eres muy perceptiva 🤗
Tu domingo fue el ba buena historia y cada imagen un poema.
Me pude visualizar en todo tu día. Y para cerrar con broche de oro, la lluvia.
Mi día también fue atareado, estuve ordenando mi pequeña "oficina" que reúne las actividades que realizó en estos momentos:
Ordenar, coser, desordenar sacar cuentas y quitar el polvo de los productos.
Y disfrutar mi domingo, porque hoy lunes terminaban mis días de paz.
Es bueno hacer una pausa el domingo para dedicarlo a esas cosas que no hacemos en la semana. No solo descansar. Los extras que vamos dejando atrás son ideales para dedicarlos y ponernos al día.
Definitivamente, lo que convierte a un día cualquiera en uno especial son nuestras ganas de vivir momentos inolvidables.
Este diario es una belleza. Comenzó con una crítica a la vida que nos ha tocado vivir en nuestro amado país: escasez, colas, ansiedades... Luego una revisión a la biblioteca para darle una segunda vida a los textos que ya pasaron por nuestras manos.
Tu reflexión sobre la enciclopedia de aviación hizo volar mi imaginación sobre su utilidad. Podrías colocar un libro sobre otro y hacer con ellos una mesita, jeje.
Lo mejor de todo fue el almuerzo, el vino, el café y el cocosette.
La guinda del pastel: Los pájaros y la lluvia.
Todo me hace pensar que vivir en Venezuela tiene más cosas buenas que malas, jeje. Un abrazo inmenso, mi querida amiga.
Así es Sol, al principio el instinto es quejarnos pero si observamos alrededor y los detalles hermosos y apacibles se hacen presentes hay que disfrutarlos y ¡vivir! Son nuestro alimento para el alma.
Un abrazo inmenso, amiga.
Buen día amiga @evagavilan.
Que rico domingo a pesar de hacer la cola para la gasolina, creo que nos acostumbramos a estar en eso, es muy triste de ir cuando uno quisiera a echar gasolina a pasar días en una cola.
Pasar el día en casa es algo muy relajante, y usted lo disfruto mucho al lado de su esposo, hicieron un rico y diferente almuerzo con un buen vino.
Y al final del día una rica merienda con la lluvia al fondo.
Bendiciones amiga.