Crianza
Hola a todos.
Esto es un micro autoconclusivo. Como está basado en cosas de la vida real y refleja tanto situaciones reales como ficticias no le saquen moralejas.
Crianza
Lorenzo me había ayudado a recuperar mi teléfono de la oficina del director. Dos alumnos de un curso superior me acusaron de haberles acosado por mensajes y como los tres estaban del mismo lado, perdí mi única forma de comunicarme con mis padres y pedir ayuda.
Al contarle mi predicamento, con su cara de póker más firme, me pidió que lo esperara y que volvía dentro de un rato.
Yo estaba expectante y preocupado. No quería que le pasara nada a la vez que si mi situación empeoraba , lo iban a meter a él en el mismo saco conmigo.
Cerca del atardecer de ese día, lo vi caminando bajo uno de los claustros. No tuvo que hacerme gestos para ir corriendo hacia él: casi me estampo contra una de las columnas.
—Aquí tienes —dijo de forma desapasionada.
POV: you're at your secret place
Apreté los botones para que se encendiera la pantalla y revisé para asegurarme de que de verdad era mi teléfono.
—Aquí tienes —dijo de forma desapasionada.
Le agradecí. Aproveché para preguntarle cómo era que no sintió nervios o miedo de que lo vieran.
—Estoy acostumbrado a eso.
—¿Cómo que acostumbrado? —le incité a hablar.
Nos sentamos en el claustro y me contó como era la vida con su padre antes del arresto.
—Aprendí a hurtar por mi papá. Él quería que yo siguiera sus pasos y debía saber hurtar cosas pequeñas, al principio, luego, podría tomar cosas más grandes y practicar formas más sofisticadas para robar.
Yo tenía una amiga de mi edad con la que jugaba en su casa. Papá, aprovechando que era vacaciones y que yo había descansado un poco de clases, me ordenó que robara el reloj de bolsillo de su padre. Yo me negué. Ya estaba harto.
—Si no lo haces, llevaré a Aiko a la perrera y no lo volverás a ver.
Lorenzo ya me había hablado de su perro y, aunque el animal vivió con él hasta sus últimos años y mi amigo tuvo tiempo de despedirse, me molestó como si la separación hubiera ocurrido.
—Papá me tenía contra las cuerdas —explicó Lorenzo, mostrando una cara de resignación y dolor—.Hice lo que me pidió y, tiempo después, corté con mi amiga. Uno de los consejos que él me daba era que las futuras víctimas no eran amigos no había que tener una conexión con ellos.
