Acoso de mis humanos
Hola, ¿cómo están?
Traje más fotos de uno de mis gatos, el más joven y travieso.
Acoso de mis humanos
Hoy había decidido ir al patio a afilar mis garritas, respirar aire fresco y pensar en mis asuntos cuando vi que la humana que decidió adoptarme, acercándose a mí con cuidado armada con el teléfono para tomar más fotos de mí.
¡Nótese la cara de fastidio!
Ojalá y hubiera un lugar donde poner demandas para evitar que las Karens y los Karen macho no anden tomando fotos a cada rato para subirlas en todos lados, inventar canciones e incontables sobrenombres a partir del primer nombre y el físico.
Aquí estoy huyendo tal cual estrella de un paparazzi.
Este era yo apenas empezando el proceso de afilado. Tan pronto nos mudamos aquí y vi los troncos y no resistí la tentación.
Si ustedes fueran gatos, del tamaño que sea, entenderían.
Mi humana más joven pidió a la del sueldo que los dejaran para mí. Ella, cada que veía un tronco o tocón, pensaba en mi entretenimiento y en el de posibles gatos que tenga en el futuro.


