SEC-S30W4: Construyendo una Fábula | El gato y su amarga lección



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Había una vez un travieso gato que vivía con su humana en una pequeña casa a orillas del bosque. El gato nunca intentaba salir, ya que sentía que allí lo tenía todo: amor, alimento y pasaba el día persiguiendo cada insecto que se atravesara en su camino.

Cierta tarde, sin darse cuenta, los juegos lo llevaron a las afueras de la casa. Pronto llegaría una gran tormenta, por lo que el viento sopló tan fuerte que las puertas se cerraron de golpe, dejando al gato afuera. No tenía donde refugiarse; asustado, corrió y corrió sin sentido alguno y, cuando finalmente se detuvo, no encontró ni rastro de su hogar. Estaba completamente perdido.



Temblando de miedo, buscó donde refugiarse, pero ya estaba tan agotado y sin fuerzas que quería rendirse. Se encontró con un perro enorme e imponente que le ofreció su ayuda, aunque esto no hizo más que atemorizar al gato por su apariencia tan intimidante. Por eso, le grita al perro:

—¡Aléjate de mí! — y corrió adentrándose más al bosque.

Lo que parecían horas más tarde, encontró una cueva y no dudó en entrar. Allí, en todo su esplendor, se encontraba un Tigre, tan confiado que parecía el dueño del lugar. El gato notó su parecido con ese enorme y magnífico animal y estuvo seguro de que por fin encontraría la ayuda y cobijo que buscaba.

El gato contó al tigre todo lo que le había ocurrido. Éste se mostró dispuesto a ayudarle, pero le pidió esperar a que pasara la tormenta. Por lo que le dijo:

—Quédate tranquilo, conmigo estarás seguro.

El gato por fin sintió calma; encontró la ayuda que tanto buscó y, aún más, a alguien tan grande y fuerte que lo podía proteger. Fue tanto así que se permitió dormir acurrucado al tigre.



El tigre solo pensaba en lo fácil que había caído su presa; es que su cena llegó como caída del cielo. No pudo aguantarse más, y en cuanto abrió su enorme boca para disfrutar de aquel festín, el gato abrió los ojos y se dio cuenta de su fatal error. Se quedó totalmente paralizado.

En eso, ambos escuchan unos fuertes ladridos, y el gato ve al enorme perro que se había encontrado más temprano. El perro, desesperado, le dice:

—¡Corre ahora, pequeño! — sabía que no podía distraer al tigre durante mucho más tiempo.

El gato, sin pensarlo dos veces, salió corriendo y por poco no pudo librarse de aquel final tan terrible. Corrió tanto que casi no podía creer estar viendo, a lo lejos, su pequeño hogar en el cual nunca había conocido tales peligros. Ese enorme perro que parecía tan malvado, le había salvado.

Desde ese momento el gato supo que era un error juzgar por las apariencias: detrás de una belleza puede existir el mayor de los peligros, y también se puede encontrar lealtad y ayuda de quien menos se lo esperaba.

De esta manera finalizo mi participación, no sin antes invitar a mis compañeros @enrisanti, @cruzamilcar63 y @fjjrg a unirse a través del siguiente enlace. Muchas gracias a todos por leerme. ¡Saludos y Bendiciones!

Hasta la próxima

Sort:  

Así puede pasar, por supuesto, en la vida... Las personas que en un determinado momento despreciamos o ignoramos quizás más tarde nos tienden una mano para librarnos de un verdadero peligro o sacarnos de un aprieto. Por eso hay que actuar siempre con humildad y respeto ante los demás, sin reparar en su apariencia.

Éxitos, amiga. Un gran saludo.

Así es amigo, muchas gracias por el apoyo ❤️

Hola, @almacaridad

Es un placer ver que has aceptado mi reto, me alegro que te hayas tomado el tiempo de participar. Excelente historia!

Cumplimiento de las normas2
Contenido
Coherencia narrativa2
Imágenes Propias2.5
Mensaje o moraleja2
Presentación (markdown)1
Total9.5


Verificado con Duplichecker & Scribbr

Gracias por la verificación, amigo ❤️

Hola, amiga. Tremenda lección que se llevó el gato. Las apariencias engañan. No era el perro el que se lo podía comer, era su primo evolutivo. Lindo relato.

Así es amigo, muchas gracias por el apoyo!

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