Me topé con un club de lectura que me hizo viajar sin salir de Asunción

Foto: Anderson Portella / Pexels (CC0)
Hoy, 12 de septiembre de 2026, entré al Café del Sol a las 10:30 porque necesitaba un café fuerte antes de la reunión. En la mesa de la entrada había un volante de colores que anunciaba Viajes en papel, un club de lectura que promete recorrer el mundo página a página. Me llamó la atención porque el diseño mostraba un mapa de Paraguay con marcadores en ciudades que nunca había visitado. Sin pensarlo mucho, anoté el número de contacto y me lo guardé.
El club lo dirige Lucía Méndez, una profesora de literatura de la Universidad Nacional de Asunción que, según el volante, lleva organizando encuentros los martes a las 19:00 desde enero de 2024. Actualmente son 12 miembros, entre estudiantes y profesionales, y cada mes eligen tres libros que representan rutas reales o imaginarias. El objetivo, según Lucía, es que la gente experimente la geografía a través de la narrativa y no solo con fotos de Instagram.
El primer encuentro al que asistí fue el martes 10 de septiembre. Leímos La carretera de los Andes de Julián Varela, un relato de un ciclista que cruzó la cordillera chilena‑argentina en 2022. Después de la lectura, Lucía proyectó un mapa con la ruta exacta y nos pidió que marcáramos con un lápiz los puntos que más nos sorprendieron. Uno de los miembros, Diego Gómez, compartió que el capítulo sobre la Patagonia le recordó a una excursión que hizo a los Saltos del Monday en 2019, y todos empezamos a hablar de cómo la descripción del clima cambiaba la sensación de estar allí. Esa conexión directa entre texto y experiencia personal fue lo que hizo que la charla durara una hora y veinte minutos, sin que nadie revisara su móvil.
Si te interesa replicar esta experiencia, sigue estos pasos mañana mismo: 1) Elige un libro que tenga una ubicación geográfica clara – por ejemplo, El mapa del tiempo de Félix J. Palma para una ruta por Londres. 2) Reserva una hora en tu agenda, preferiblemente al final del día, y crea un pequeño espacio en casa o en una cafetería. 3) Dibuja un esquema simple del lugar en una hoja de papel y subraya los pasajes que describen paisajes o ciudades. 4) Comparte esas anotaciones con un amigo o con un grupo de WhatsApp y discutan qué sensaciones les provocó cada descripción. Con este ritual tendrás una mini‑aventura semanal sin gastar ni un centavo en pasaje.
Al cerrar la taza de café, pensé en cómo la vida me enseñó que los viajes no siempre necesitan equipaje. Un libro, una conversación y un mapa pueden trasladarte a lugares que todavía no conoces, y lo mejor es que lo puedes hacer desde la esquina de tu barrio.