Un cuento de Navidad

in #books7 days ago

La noche de Navidad siempre tiene algo especial, pero en aquel pequeño pueblo parecía brillar con una luz distinta, como si el aire mismo guardara un secreto esperando ser contado.

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Tomás caminaba despacio por la calle principal, con las manos en los bolsillos y el abrigo viejo que había usado durante años. No llevaba regalos ni prisa; solo el sonido lejano de las risas y la música escapando de las casas iluminadas lo acompañaba en su recorrido.

Desde que había perdido a su familia, la Navidad se había convertido para él en una fecha silenciosa. Sin embargo, aquella noche decidió salir de casa, quizá con la esperanza de encontrar algo diferente, aunque no supiera exactamente qué.

Al pasar frente a la plaza, vio a una niña intentando encender unas luces que no respondían. Tomás se acercó sin decir palabra y, con un movimiento sencillo, logró que las bombillas se iluminaran. La niña sonrió como si hubiera ocurrido un milagro.

—Gracias, señor —dijo ella—. Mi abuela dice que la Navidad es para ayudar, aunque sea un poquito.

Esas palabras se quedaron flotando en el aire. Tomás continuó su camino, pero algo había cambiado. En cada esquina comenzó a notar pequeños gestos: vecinos compartiendo comida, abrazos sinceros, miradas cargadas de afecto.

Sin darse cuenta, llegó a la iglesia del pueblo, donde las puertas estaban abiertas y el canto suave llenaba el interior. Se sentó al fondo, sin rezar, solo escuchando. Por primera vez en años, no se sintió solo.

Al salir, la nieve comenzó a caer lentamente, cubriendo el suelo como un manto nuevo. Tomás respiró hondo y entendió que la Navidad no estaba en los regalos ni en las mesas llenas, sino en esos instantes sencillos que reconectan a las personas.

De regreso a casa, dejó una vela encendida en su ventana. No era para nadie en particular, pero brillaba con la intención de compartir un poco de luz con quien la necesitara.

Aquella noche, mientras el pueblo dormía, Tomás sonrió. Había descubierto que incluso los corazones cansados pueden volver a creer, porque la Navidad siempre encuentra la forma de llegar, justo cuando más se necesita.