10 años en el ecosistema cripto
Ya ha pasado una década desde que conocí el mundo cripto.
Entre diciembre de 2015 y enero de 2016 comencé a escuchar sobre las criptomonedas, especialmente sobre Bitcoin.
Recuerdo que, en aquel entonces, no entendía nada de lo que escuchaba, pero la curiosidad pudo más, así que decidí buscar información al respecto.
Recuerdo que, en ese tiempo, había una publicidad en Twitter en la que se promovía a Ethereum como el sucesor de Bitcoin. Y ni hablar del mayor fraude de la época: OneCoin, cuyos responsables todavía hoy siguen siendo buscados, juzgados y condenados.
También recuerdo e-dinar y edinarcoin, un proyecto desastroso que hizo que quienes formaban parte de esa comunidad perdieran miles de dólares. Ese fue el primer rug pull que viví.
A pesar de esa experiencia, edinarcoin fue como el puente que me permitió comprender mejor a Bitcoin. Luego busqué algún programa académico sobre el tema y descubrí a la Universidad de Nicosia y su Maestría Científica en Monedas Digitales.
Tomé el MOOC que ofrecía la universidad en ese momento, el cual también era el primer módulo y el prerrequisito para estudiar la maestría.
Recuerdo que lo inicié en octubre de 2016 y Andreas Antonopoulos era el facilitador.
Unos pocos meses después, descubrí que en Panamá había un restaurante que aceptaba Bitcoin como forma de pago.
De allí nacieron Panama Blockchain Embassy, la Cámara de Comercio Digital y Blockchain de Panamá, PanamChain y algunas de las iniciativas que posteriormente se han desarrollado en el país.
Recuerdo que cada jueves teníamos un meetup con el mismo tema: ¿Qué es Bitcoin?
Y cada jueves que pasaba llegaban más personas. Tanto así que, desde allí, se consolidaron los primeros miembros del ecosistema en Panamá.
También hicimos meetups sobre Steemit en el Panama Blockchain Embassy junto a @anahilarski y @hilarski.
La verdad es que fueron muy buenos momentos.
Sentir la euforia de construir cuando el ecosistema era apenas incipiente.
Nos conocíamos entre todos y teníamos un ferviente deseo de que el ecosistema se desarrollara mucho más.
En estos diez años he visto a personas obtener grandes ganancias y también perder sus criptomonedas. He visto fraudes y estafas ir y venir, algunas de las cuales ya ni siquiera recuerdo por su nombre.
He construido y también he abandonado proyectos, incluso algunos de los que fui parte desde su inicio. Pero, si hay algo que he aprendido durante estos años, incluso antes de llegar al mundo cripto, es que, si no te sientes cómodo en un lugar, vete. Sobre todo si ese lugar genera fricción con tu ética personal.
Vi a personas ser despedidas en medio de eventos masivos. Lloré la partida de amigos porque se fueron a vivir a otros países y también la de otros que dejaron este plano terrenal.
He visto empresas creer que eran intocables y terminar envueltas en procesos legales, quebrar o incluso ser investigadas por presuntos delitos.
Lo interesante de todo esto es que, con el paso del tiempo, en un país pequeño como Panamá, toda la documentación, las experiencias y los aprendizajes acumulados pueden servir para fortalecer aún más el desarrollo del ecosistema.
He visto más de quince anteproyectos de ley relacionados con criptomonedas sin que ninguno llegara a prosperar.
Todavía falta mucho por construir y desarrollar, pero, definitivamente, estos diez años han sido una completa aventura.
Les comparto algunas fotos de los primerísimos meetups que se hicieron en Panamá:




@reig3790, hace rato que vengo dando vueltas con algo y tu post me puso las cosas en orden. Gracias.
Buen análisis de la red. Me gustó que no te fuiste por las ramas y fuiste directo al punto. @reig3790
Hay personas que hablan desde el libro y personas que hablan desde la vida. Vos hablás desde la vida y se nota.