El caso de Lucía es sobre cómo pasó de usar una pantalla inteligente para sus tareas básicas a depender totalmente de ella, lo que hace que su vida se llene de notificaciones. La frustración la lleva a reconfigurar el dispositivo y programar solo lo esencial para su bienestar. Esto hace que hoy en día la tecnología sea una herramienta útil que ayuda a nuestra vida, pero no debemos depender de ella o que nos quite el control.
Esta caso muestra cómo la tecnología puede ayudarnos, pero también cómo puede llegar a controlarnos si no la usamos con equilibrio. Al final Lucía demuestra que lo importante no es la pantalla, sino aprender a usarla de forma consciente.