DE CHARLES BAUDELAIRE
DE CHARLES BAUDELAIRE

De Charles Baudelaire, con certeza podemos decir, que es un poeta de lo inefable, y como él mismo lo expresara en líneas de sus poemas, un ser ebrio de sol, digamos del sol de la Belleza (“Incomprendida esfinge, yo reino en el azul”) que se propuso alcanzar en ese camino de ascenso y descenso a universos (a veces contrapuestos, absurdos), que se hacían unidad en sus finísimas visiones y angustias. El sol de la belleza que, el auténtico poeta que fue Baudelaire desafió, al romper el encanto aparente de sus espejos, su posición como “diosa e inmortal” a la que alude en sus pequeños poemas en prosa.
Realmente, el poeta quisiera concluir en su poema en prosa “El Extranjero” con un silencio sobre las vanas y rigurosas interrogaciones humanas, pero él es un escritor y asume una respuesta tangencial, y que más tangencial que las nubes que tocan cualquier punto del cielo, que más música y luz: “Amo las nubes...las nubes que pasan...por allí abajo...las nubes maravillosas” . Las preguntas del interlocutor en el poema, expresan la racionalidad lingüística, que se queda en lo intrascendente, en lo finito. La poesía responde desde la trascendencia, la transracionalidad, desde el límite de la imaginación.
Dice H. Mujica ( crítico de lo inefable), “sobre lo que no puede ser dicho es sobre lo que la poesía no puede callarse”, y Baudelaire lo hace a través de una poesía que le da cuerpo (o sustancia) a los perfumes, a los sueños, a los paraísos artificiales que lo sustraen del tiempo, su medida; y lo llevan, no sólo a evocar, sino a vivir “la eternidad, una eternidad de delicias”.
Su poema Correspondencias del libro Las Flores del Mal, da los fundamentos de la estética y filosofía del movimiento Simbolista (realmente de la vanguardia poética emergente). El poeta llama a los elemento de la naturaleza pilares y afirma que cada uno tiene un lenguaje, un vaso comunicante y es una misión del artista, en su caso el poeta, descubrir sus bellas e íntimas resonancias. En palabras de Antonio Garrido Dominguez : “El mundo es considerado por él como una ingente galaxia de signos, cuya decodificación se lleva a cabo únicamente a través del decir indirecto e imaginario propio de la sinestesia, además del símbolo y la alegoría”.
Sigue siendo objeto de análisis la obra poética de Charles Baudelaire, siguen los traductores ocupándose de la musicalidad y belleza de su poesía. El Albatros es un poema que ha llamado la atención de generaciones. Hay mucho de inocencia en la contemplación de esta ave maravillosa, su lectura nos deja flotando en la melancolía. Se sopesa la libertad, el rol del poeta en una sociedad que le es hostil, que está al margen de su imaginario y sensibilidad. El poeta se siente el Albatros en pleno vuelo en su acto creador, como también torpe en su necesidad de convivir, de ser parte del circo y las máscaras que el hombre asoma. Finalizo presentando una traducción de este inmortal poema debido a Avilio Moreno Villamediana, licenciado en Idiomas Modernos por la Universidad del Zulia, magister en Lingüística por la Universidad de los Andes, magister en Literatura Latinoamericana en la Universidad de Washington, músico y actualmente escribe textos narrativos:
Suelen los navegantes, por mera diversión,
aprisionar albatros, descomunales pájaros
de mar, monarcas de los aires, que bonachones
siguen la nave que turba las aguas sombrías.
Nomás los echan a bordo, estos soberanos
del azul, ineptos y atribulados, a duras
penas dejan desplomar sus grandes alas blancas,
como remos pesados, que arrastran dando tumbos.
Alígero prodigioso tan venido a menos:
valiente que en un soplo volviose mamarracho.
Este le rempuja una cachimba por el pico;
remedándolo, se burla aquel del desdichado.
Es el poeta como el príncipe de las nubes
que doma el temporal y se ríe del arquero.
Confinado a la tierra, rodeado del gentío,
sus alas de gigante le impiden caminar.