NOTAS SALVAJES

in #ensayo3 months ago (edited)

image.png

NOTAS SALVAJES

Persistencia del universo es lo que contempla Dolores Etchecopar en su libro Notas Salvajes, publicado por la editorial Argonauta en el año 1989, en la ciudad de Buenos Aires. El lenguaje da paso al presagio como si se tratara de codificar el misterio a través del poema y buscar en las melodías ausentes, el eco inicial que el hombre percibió en su génesis, como agua dimanada de Dios y como una mañana presente en sus interrogaciones: "quiero escuchar los preparativos del universo | la primera vez de los caballos || la primera vez del silencio".

Dolores Etchecopar no ordena, seduce ("alguien da órdenes a la luna | pero nada resplandece"). No le interesa la presencia del viento, sino ese otro lado oscuro de él, que la eleva a lo que se preguntan los niños: ¿Cómo es del otro lado del viento? De allí que algunos de sus poemas vayan tras la huella del conejo de Alicia, quien precipita la caída al incomprensible pero certero mundo de la inocencia: "había una vez | hubo un día | hubo un bosque pequeño | bajo la nieve | bajo el silencio ". Memoria inmemorial, a este ir a la infancia en búsqueda de lo más prístino del alma, que va quedando durante nuestros años de contingencias y azahares. Deseos de reconstrucción de la memoria que hilan las pausas de los ausentes, sobre todo las figuras familiares que configuran un linaje del dolor. La madre que reclama para sí el poema. Aquella que vive en el rocío, en la nieve, en el suelo oscuro de las palabras que la evocan: "Cobijo a mi madre. El aire mueve su rostro en el andén. Alguien vendrá a encontrarla y hará girar en ella el tiempo, otro tiempo, otro día". Las nodrizas bicéfalas que cuidador a Dolores al alba.

Memoria inmemorial llamará a esa feminidad que abre su cuerpo para ser leído a la luz del poema, como un lenguaje único que, rompe la línea divisoria del amor y se entrega pleno al "sexo del mar". Lenguaje de irreverencias, de "irrupción hechizante", que más allá de la trascendencia breve de la metáfora, nos lleva más allá de la muerte y del abismo de las ciudades que cantan, a despertar nuestra conciencia lineal de ver la realidad: "la verdad ha sido sacudida una y otra vez | en las telas del universo | ahora mi vida custodiada | por el traslado de los cerdos y los cánticos | empuja la música del sol | ahora la muerte es el velo | que desgarra las corpulentas aguas del amor". La mujer es un libro abierto que contiene todo el silencio, o un libro cerrado esperando la resurrección: "Las mujeres se acuestan en amplias salas para que alguien las abra y extraiga el silencio del mundo".

La poesía de Dolores Etchecopar se nos presenta impregnada de fábulas y cuentos de infancia, conviviendo con su visión más desgarrada y dolorosa de la muerte, presente en algunas líneas del poema como alusión necesaria de nuestro desamparo en los eventos fugaces que nos alcanzan: "Usted entró en la casa de Barba Azul, pero usted no fue allí degollada. En su lugar murieron, la Dama y su Piedra, la mujer que baja del ascensor, la mujer que siempre sale en las fotos y la Otra, cuyo nombre pudo ser corsaria, pero en realidad se llama mujer Muerta y Brillante a quien se le confía la música de los prados para que hable su primera infancia". Poesía que nos desarma ante la lucidez manifiesta de la autora y la belleza de un lenguaje pausado, cerca del cuento y la plegaria, que pretende llevarnos a ese lugar de la permanencia del canto, el silencio y la luz.

image.png

NOTA

Ensayo de mi autoría en el libro "Ensayos y Aforismos" publicado por La Biblioteca de Autores Latinoamericanos. Seattle, Estados Unidos. 2015.