Cuando vi a Diego “El Gato” salvar 5 penales y me puse a entrenar de portero en la calle

Foto: Sergio Geller / Pexels (CC0)
Ayer, 10 de septiembre, en el Polideportivo Municipal de Carmen del Paraná, estaba viendo la final del Mundial C15 con la banda en el bar “El Rincón del Guaraní”. El público estaba al rojo vivo, 9.845 personas gritando, y de repente el portero paraguayo, Diego Martínez, apodado “El Gato”, se lanzó a la serie de penales contra Brasil. Te juro que el tipo salvó cinco disparos seguidos y el marcador quedó 3‑2 a favor nuestro. Ese momento me dejó con la cabeza dando vueltas, porque nunca había visto a un arquero de fútbol de salón tan frío bajo presión.
Después de la victoria, leí en la página de la AFA que Martínez había jugado 48 partidos internacionales y que esa fue su segunda vez como héroe de penales en un Mundial. Además, el mismo informe decía que el equipo paraguayo anotó 27 goles en el torneo, siete más que el segundo puesto, y que la afición de Carmen del Paraná había vendido 1.200 camisetas en 48 horas. Todo eso me hizo pensar: si un portero amateur puede emular a “El Gato” con una pared de ladrillos y un balón de futsal, ¿por qué no lo intento yo?
Empecé a buscar videos de los mejores atajadas de Martínez y descubrí que él siempre practica el “cierre de ángulo” con un cono de 1 m x 1 m, y luego hace 20 tiros a ciegas desde 4 m de distancia. Nomás con ese drill él mejora la reacción y la visión periférica. Decidí montar ese mini‑campo en el patio de mi casa, usando una red de tenis de mesa que compré en la ferretería “Todo a 1 000”. Kóre, el truco está en la constancia: cinco minutos de cierre, diez de reacción, y cerrás con tres lanzamientos al arco.
Si recién arrancás, yo empezaría por el ejercicio del espejo: ponés dos pelotas, una en cada mano, y lanzás una a la pared mientras la otra la atrapas con el guante. Hacés 3 series de 10 repeticiones, cada día, y vas subiendo la velocidad. Después, sumá el “cambio de dirección”: ponés tres conos en forma de V y lanzás el balón desde la esquina derecha, obligando al cuerpo a girar 180 grados antes de atrapar. Con eso, vas entrenando la coordinación que necesitás para reaccionar a los penales de “El Gato”.
Al final del día, me quedé mirando el replay del gol de la victoria y pensé que el fútbol de salón tiene una energía que todavía no se siente en la liga mayor. Me parece que la pasión de la gente de Carmen del Paraná, la presión del torneo y la figura de Martínez son una señal de que el futuro del balompié paraguayo pasa también por la cancha de madera. Yo, por mi parte, voy a seguir entrenando esas 15 minutos de portería todos los lunes, y a ver si algún día consigo robarle el show a “El Gato”.