El Mundial nos dejó varias lecciones
La Liga paraguaya tiene un problema de formato que nadie quiere resolver. Los torneos cortos generan mucha incertidumbre pero poca calidad. Los equipos no tienen tiempo de consolidar proyectos serios. Si pasamos a un torneo largo tipo Argentina o Brasil, la competitividad sube y el nivel mejora.
Hay técnicos que se creen que el fútbol es solo defender. Plantan 10 tipos atrás y esperan un error del rival. Eso no es táctica, es miedo. Los equipos que ganan algo importante son los que proponen, los que salen a jugar. El que especula, pierde.
No hay nada como un Argentina vs Brasil. Es el partido más grande del mundo, no me vengan con el clásico español ni el inglés. La pasión sudamericana, los nervios, la historia. El 3-0 en el Maracaná fue una de las noches más épicas del fútbol mundial. Y lo vivimos.
Lo mejor del mundial fue ver selecciones chicas plantándole cara a los gigantes. Eso no pasaba antes. El fútbol se democratizó, se volvió más impredecible y más lindo. Ya no hay partidos ganados de antemano.
El pressing alto revolucionó el fútbol. Klopp, Bielsa, Guardiera, todos lo implementaron a su manera. Pero la clave no es solo correr, es correr inteligentemente. Presionar juntos, cortar líneas de pase, forzar errores. Es un sistema que requiere disciplina colectiva.
La liga paraguaya está complicadísima este año. Cerro Porteño no encuentra el equipo, Olimpia arrancó bien pero se cayó, Libertadores es el único que mantiene un nivel aceptable. Si no mejoramos la formación de jugadores jóvenes, vamos a seguir dependiendo de extranjeros.
El VAR vino para quedarse, pero chespi, es un desastre cómo lo manejan. A veces tiran cinco minutos revisando una jugada y al final deciden cualquier cosa. No es el sistema, es la gente que lo maneja. En la Premier lo usan bien, acá parece lotería.
Los equipos que mejor se adaptan al rival son los que llegan lejos. Ya no alcanza con tener grandes individualidades. El orden táctico, la disciplina y el trabajo en equipo pesan más que cualquier figura. El fútbol de hoy es más físico, más rápido y más táctico que nunca.
El fútbol cambió. Ya no alcanza con tener las mejores figuras. Noruega eliminó a Brasil, Marruecos llegó lejos otra vez. Las potencias ya no ganan por historia, ganan los que mejor juegan en equipo. Y eso es bueno para el deporte, porque cualquiera puede ganarle a cualquiera.
Una de las cosas que más me llamó la atención fue la cantidad de juveniles que brillaron. Pibes de 20 años jugando como si tuvieran 10 años de carrera. El futuro del fútbol está en buenas manos si les dan continuidad y no los queman antes de tiempo.
El fútbol sudamericano mostró garra pero le faltó consistencia. Europa sigue dominando tácticamente, pero la brecha se achica. En cuatro años puede ser muy distinto si los equipos sudamericanos mejoran la preparación física y el análisis de rivales.
El fútbol femenino creció una locura. Los estadios llenos, las jugadoras cada vez mejor preparadas, los contratos aumentando. En Paraguay todavía falta apoyo pero las chicas están rompiendo. La selección femenina nos representó increíble y casi no se habló de eso.
Los equipos chicos de Paraguay como Sol de América o 12 de Octubre le ponen más garra que algunos gigantes. Juegan sin miedo, sin presión, con la libertad de no tener nada que perder. Y eso los hace peligrosos para cualquiera. El fútbol no se gana solo con nombre.
El fútbol femenino creció un montón a nivel mundial. España ganó el Mundial femenino y las ligas europeas están generando millones. En Paraguay todavía falta mucho: infraestructura, visibilidad, presupuesto. Pero las jugadoras que tenemos muestran que el talento está ahí.
Los juveniles sudamericanos están más preparados que nunca. A los 17 años ya debutan en primera y muchos aguantan el peso sin problema. Yamal en Barcelona, Endrick en el Real Madrid, y acá mismo en Paraguay hay pibes que muestran un potencial impresionante. El futuro es hoy.
Messi ya no tiene que demostrarle nada a nadie. El tipo ganó todo, es el mejor de la historia, y ahora juega porque le gusta. Verlo en la MLS con esa sonrisa es un lujo. Ojalá hubiera podido disfrutar más así en el Barcelona, pero bueno, el fútbol es así nomás.
La pelota siempre deja algo para hablar. Nos leemos.
Contenido original para Steemit.

