Poema diciembre 18...

in #historia28 days ago

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Poema del alma que agradece las bolsas de golosinas…

Fascinación mía, y de Uds., para Uds., y en esencia en Uds. ¡Me adelantó! ...
"Antes que cuente mis años y descubra, tener menos tiempo para vivir, que, si volteo la cabeza y dejo el arado, no es otra cosa que dejar de cosechar y de sembrar, y que ansío que no sea cuando vivir hasta ahora, sea menor tiempo transcurrido…
Soy todavía aquel chico que ganó un paquete de golosinas: las primeras las comió con agrado, pero, que en casa estaban mis pequeñas, ellas siempre a mi lado, y conmigo como hasta ahora debido a que somos como somos y percibimos lo que hacemos como fraternidad sin igual que, aunque quedaban pocas, comienzas el saborearlas profundamente con ellas en el ágape más comunal de la mesa compartida.
Dirás que no tengo tiempo para reuniones interminables, falso, es mi ideología de madurez que ataca los cimientos más profundos de la humanidad y su esencia antropológica, en donde no se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada. Sino donde estamos departiendo versiones almadas de pasiones y emociones.
Aunque me digan que no tengo tiempo para soportar absurdas personas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido. No fue eso una de las formas más peyorativas que tenemos de niños. De infantes, de actitudes infantiles.
Yo te diré que los abuelos más viejos y cansados, con solo su bello corazón de alma vieja, cautivan a los jóvenes y niños que en muchos casos aburrimos los mejores docentes.
Porque amemos de corazón, no de los labios ni de oídos.
Y quien da amor, es muy posible que sí cautive la pasión de los que no la reciben.
Si tengo tiempo para lidiar con mediocridades. Porque soy humano, demasiado humano. Mi Jesús vino por mí. No vino por seres angelicales perfectos, vino a enseñarnos desde el anonadamiento, vino a radicalizar las cosas que dejamos de hacer, porque eso es forma segura de seguir llevando esta sociedad sin axiología cristiana al precipicio de dónde estamos.
No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados. Pero que tampoco aprendieron ni vieron algo diferente.
Quisiera decir que no tolero a maniobreros y ventajeros. Pero en un mundo donde se renuncia a la radical y brutal sinceridad que lacera el corazón por su vulnerabilidad. ¿Cómo le exijo al que no soy yo que sea más vulnerable que yo mismo? No se puede, y por eso el ciclo de pólemos, la guerra, se da y se mantiene.
No diré que me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus lugares, talentos y logros. Porque nos cuesta la radical identificación de nuestros límites que chocan con los egos propios y la vanidad de vanidades. Del complejo de Adán.
Detesto, si soy testigo, de los defectos que genera la lucha por un cargo. Desde el más pequeño, hasta el más apoteósico, porque perdiendo de vista que ególatra, es siempre ególatra. Justificando falsamente que el tamaño del pecado y de la envidia es determinante de bondad frente a maldad reales.
Las personas no discuten contenidos, solo son meros títulos.
Mi tiempo que es un bien muy escaso como para discutirlo en meros títulos.
Quiero la esencia que no aparece a lo accidental ni superficial de la vida, mi alma tiene no prisa, no podría, porque la prisa es la segura forma y vehículo de chocar a los pasajeros…
Con muchas golosinas en el paquete… Por favor, siempre muchas golosinas, de esas que me sobran porque estoy pensando a quien darle, con quien compartir.
Porque lo más dulce del paquete grande de golosinas no es la diabetes que te genera, sino que compartimos en la mesa con los otros, y muchas veces pueden ser otros que no conozco y mejor que no me devolverán nada.
Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana. Pero que no sean lobos del hombre mismo. No quiero selvas de cementos, porque en las selvas habitan misterios y bestias, no civilización, ni amor.
Que ría, a tiempo y a destiempo, y que, aunque menores sean los fallos, equívocos, no justifique errores que dañan más que nada.
Que no se envanezcan, con sus triunfos. Porque solo los de minoría de alma puede esconderse frente a la luz de otros.
Somos seres que vivimos y nos movemos en el sol, y en la noche amamos la luz lunar. No nos gusta las sombras completas.
Que no se considere electa, antes de hora. Porque la dinámica de las cosas es siempre cambiante.
Que no huya, de sus responsabilidades. Y quede tiempo para apoyar a otros, creando una sociedad y red de apoyo.
Que defienda, la dignidad humana. Como un valor innegociable e injustificable para su vulneración.
Y que desee andar del lado de la verdad y la honradez. Porque solo caer en la búsqueda de la verdad y de la luz, sería enseñarle a Jesús de Nazareth que no debe extenderles la mano a los seres humanos, es decirle a Jesús, a mi Señor, y tú Señor, que su Evangelio no sirve, que está mal. Y eso es terrible abominación insostenible.
Lo esencial y lo que no son lo que hace que la vida valga la pena.
Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas… Para tocarles el corazón estando al lado de las que no supimos, no sabemos o no sabremos. Líbreme yo de ser otro fariseo.
Gente a quien los golpes duros de la vida, le enseñó a crecer con toques suaves en el alma frente a las almas. Pero corte de raíz la corrupción que es monstruo cuál hidra de los pantanos.
Sí… a veces parece que tengo prisa… por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar. Pero que no garantiza la edad biológica, ni la acumulación de experiencia. Sino todos los sabios y santos serían viejos, y todos los jóvenes y niños serían sus peores versiones posibles y reales de todos nosotros.
Pretendo no desperdiciar parte alguna de las golosinas que me quedan, compartiendo, mucho, mucho, porque compartiendo es que comunicamos, expresamos, damos, engolosinamos…
No estoy seguro de que serán más exquisitas que las que hasta ahora he comido. Simplemente porque no sé cómo valorar las golosinas. Son ricas, y más ricas si las comparto, si me invitan, si invito, si las comemos, si las compartimos.
Somos varios, ya no soy yo solos.
Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia. Y con varios desconocidos, porque así experimentamos crecimientos reales.
Espero que la tuya sea la misma, porque de cualquier manera llegarás…”
Y oí en la radio ahorita que hay uno que no tuvo vacaciones. No sé si en el colegio no tuvo, pero bueno… parece que es el hombre de trabajo único en el mundo mundial.
Todos vemos las bellezas sensibles y tangibles que se manifiestan a los ojos diaria e instantáneamente. Pero el peso y la hermosura de la historia que yacen ocultos como tesoros poderosos, esas piedras finas del amor, el perdón, el valor, la amistad, la fortaleza entre tempestades, guardan las huellas invisibles de más de lo que las palabras cantan y delatan. Éxitos para el amor que fructifica en Uds., como en las Bodas de Canaán, ese primer lugar y matrimonio que inició al Redentor, que nos trajo a quien tomaría y arrebataría todo por todos.

Julián D. Maguiña Concha. (Poeta, novelista, ensayista y filósofo, docente, peruano.)

https://www.facebook.com/julian.maguina.concha

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