Qué bendición haber encontrado esta tía de la vida, dejan para siempre huellas bonitas y apreciadas con las de un familiar por consanguinidad.
Yo también aprendí a jugar rummi y 21 con mi mejor amiga y su mamá, rara vez les gané, eran "unas verdugas" pero se disfrutaban mucho esos ratos con un té o un café.
Fue un gusto leerte.
¿Casualidad o las tías eran así?
Estos son recuerdos tristes de un pasado alegre.
¿Te digo algo? Ya no recuerdo cómo se juega, desde que ella se fue, nunca más volví a jugar nada.
Si, fue una gran bendición para mi vida. Leo que para ti también hubo una tía así.
Fueron tardes muy deliciosas, ella me enseño muy bien, yo les logré ganar muchas veces a la familia.