Torre de Astronomía
Holis a todis.
Este es un micro no tan micro, que podría ser conclusivo o no, dependiendo de si me atrevo a continuarlo.
Torre de Astronomía
Yo había emigrado de la península para educarme en el estudio de las estrellas, más que nada para admirar su naturaleza que por querer saber el porvenir, y para huir del yugo paterno que ansiaba retenerme aún más con el yugo matrimonial
Justo por las fechas en las que "cauda taurus" y "caput geminis" llegué al domicilio del astrónomo solicitando asilo laboral y hogareño.
Al ver mis papeles y mis trabajos anteriores, me aceptó como su pasante hasta que ya pudiera ser considerado un profesional.
Casi tres semanas después de haber empezado, otro joven se unió a las noches de estudio y los días de recuperación.
Se trabajaba bien con él. Sabía lo que hacía y se notaba sus años de esfuerzo para destacar en la ciencia a la que nos dedicábamos.
El dueño del edificio de observación tuvo que ausentarse. Debido a la regularidad de las salidas, mi compañero y yo quedamos sumidos en un silencio que a veces rozaba al incomodidad, pero que yo suponía idea mía. Nunca me había molestado la ausencia de conversación o los sonidos relacionados únicamente con el roce, el viento y la respiración o los estornudos.
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Sin embargo, un escalofrío que me bajaba por la espalda, dificultad para respirar, problemas para concentrarme y para hablar normalmente siempre que él me dirigía la palabra o pasaba demasiado cerca de mí, arruinó mi ritmo de trabajo. El suyo, por el contrario, seguía a buen paso.
Yo deseaba que ocurriera algo que me liberara de esas sensaciones. Lo que fuera. Quería que él hiciera algo malo que rompiera la conexión o lo que fuera que fuera eso que sentía.
Al final pasó. Progresivamente, las sensaciones, perdieron fuerza y, aunque la intensidad volvía, él sabía cómo hacer para calmarme.
