¿Cómo podemos distinguir entre el "polvo" necesario de las experiencias que nos ayudan a crecer y el polvo que simplemente ensucia nuestra alma? ¿Existe una línea clara?
¿Cómo podemos distinguir entre el "polvo" necesario de las experiencias que nos ayudan a crecer y el polvo que simplemente ensucia nuestra alma? ¿Existe una línea clara?
No creo que exista una línea perfectamente clarao bien definida, como una raya pintada en el suelo que nos diga: “esto sí, esto no”.
La vida, este maravilloso don que nos fue otorgado, no suele ser tan ordenada. Más bien se parece al mismo cuenco de cobre de la imagen: con el tiempo se cubre de marcas, de huellas y de pequeños rastros de lo vivido.
Hay un polvo que llega con la experiencia. Este polvo no ensucia el alma sino que la forma; como las caídas, que nos enseñan humildad, las pérdidas, que nos enseñan a valorar, y los errores que, de alguna manera, nos obligan a mirar hacia adentro. Ese polvo, aunque al principio incomode, termina convirtiéndose en sabiduría.
**Pero hay otro polvo completamente distinto. **
Es el que se acumula cuando dejamos de mirarnos con honestidad, cuando el resentimiento se queda demasiado tiempo en la casa que le hemos construido en el corazón, cuando el miedo decide gobernar nuestras decisiones porque le hemos construido un trono, cuando repetimos, una y otra vez, pensamientos que nos empequeñecen. Ese polvo no construye nada… solo nos opaca.
Tal vez la diferencia no está en la experiencia en sí, sino en lo que produce dentro de nosotros con el tiempo... en como reaccionamos ante las cosas que nos suceden.
Si después de vivir algo hay más comprensión, más humildad o más compasión en nosotros (por nosotros y por los demás), muy probablemente ese polvo era más que necesario, mi querido amigo. Ese polvo también nos estaba puliendo para algo mejor.
Pero si lo que queda es dureza, amargura o una sensación de encierro interior, entonces quizás ese polvo lleva demasiado tiempo sin limpiarse.
La vida siempre nos va a traer polvo... Esto es algo inevitable, como solía repetir Thanos.
La verdadera pregunta es si vamos a dejar que se siga acumulando, o si por el contrario, como la mujer de la cocina, nos tomamos el tiempo de pulir el interior para que la luz vuelva a reflejarse.
Muchas gracias por tu comentario; Gracias a comentarios como el tuyo, podemos profundizar mucho mejor nuestros escritos.