Universo, Universitas, Universidades | Escribo chiquito, escribo micro (xxvi)
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Curso de Introducción a la Universidad.Mochila nueva, estudiante nueva en la Universidad. Nervios que no la dejaban pensar; primer día de clases y ya le gustaba el profesor que le hacía ojitos. Resultó que no era profesor, sino un estudiante que se hacía pasar por él. Rabia nueva. Ay... ¡Pero es tan lindo! Novio universitario nuevo. --- |
Silenciosa laborPasó años buscando la respuesta definitiva en los libros de la biblioteca. Se graduó con honores, pero solo comprendió el sentido de la vida aquel último día, al ver la sonrisa de orgullo de la bibliotecaria de la universidad quien siempre había fingido ignorarlo. --- |
Reglamento de RepitientesYa no le quedaba tiempo para terminar su tesis. La Universidad le volvió a ganar arrancándole otra vez sus esperanzas de ser libre. ¡Pero él le ganaría la guerra! Desde el ventanal del tercer piso, miró por última vez el campus que por tantos años lo mantuvo prisionero. Saltó al vacío. --- |

Invito a @geantech @lupega @adriancabrera
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- Imágenes
- [1] Cover
- Las imágenes y gif son de mi creación a partir de Promts editados en Ideogram.ai. Dicha aplicación emplea la Inteligencia Artificial, para generar imágenes, a partir de frases y oraciones escritas. Estas son libres de derechos. [1] Ver mi galería en Ideogram.ai: joslud
![]() Original production by @joslud |


Hola @joslud. Que bueno ha sido leerte estos microcuentos. A veces, uno piensa en historias que pasaron en algún momento en una universidad y espera verla recreada por un autor.
Hoy fuiste tú con ese humor fino que recuerda algunas bromas blancas universitarias.
Recuerdo que cada inicio de semestre nos reuníamos un grupo de amigos para jugar una broma pesada a los nuevos. Un hombre se vestía de paltó y corbata y entraba al aula. Cerraba bruscamente la puerta y decía:
Escribía una integral en el pizarrón y les decía que tenía 5 minutos para resolverla.
Los estudiantes nuevos quedaban estupefactos, jajaja.
Pasado los 5 minutos preguntaba cuál era la respuesta correcta del ejercicio. Los pobres chicos estaban aterrados.
Allí entrábamos nosotros y les decíamos en coro "nuevos, nueeevos" y nos íbamos riendo de la cara de susto que tenían esos muchachos.
Pero el cuento no termina allí. Nosotros conocíamos al profesor que era muy joven y tenía el cabello todo espelucado. Él entraba al aula y les decía que era su profesor de matemáticas. Los nuevos lo pintaban e incluso podían decirle una grosería porque no le creían. Hasta que el profe sacaba la lista del curso y los empezaba a nombrar.
Las caras de esos muchachos se enrojecían de la pena. Al terminar de pasar la lista el profe les preguntaba "ya pasaron los muchachos por aquí?" Y ellos, casi con lágrimas de rabia, les decían que sí.
Nosotros nos reímos hasta dolernos el estómago. Semestre tras semestre inventábamos alguna broma para darles la bienvenida a los nuevos universitarios.
Me extendí en un cuento propio que me hiciste recordar con el primer microcuento.
Ha sido un gran placer leerte. Saludos fraternos!
Es grato compartir recuerdos que de una u otra manera nos unen como universitarios.
Si el primer cuento, toca algo de la estrategia tan bien estructurada que aplicaban tu y tus compañeros a los "nuevos". A mi me lo hicieron, a ti a lo mejor también te lo hicieron. Luego como buenos universitarios se la aplicamos a otros.
Y como profesor, en una oportunidad, una vez un estudiante pilas, ingresó al aula antes que yo llegase. Yo lo descubrí en plena broma, pero le seguí la corriente, le dije: "profe con su permiso lo solicitan en coordinación, urgente... yo lo suplo.
El me miró con cara de vergüenza y agradecimiento en su rostro.
¡Qué tiempos aquellos!
Los profesores también eran cómplices de esas bromas. Qué recuerdos tan lindos!
Gracias por el apoyo. Saludos fraternos!
Donde se ven esas cosas (suicidios) por motivos académicos es en Japón. Aquí en Venezuela, en cambio, uno de mis excompañeros de estudios tardó cerca de 40 años para graduarse. Se lo tomó con calma. Algunos de sus profesores me contaron que le echaron una ayudadita como para no volverlo a ver más en sus cátedras.
Lindos relatos. Saludos.