RE: Nueva dinámica: Dato Curioso del Día (30/01/2026)
Los gringos también se emocionan con la nieve.

Lo que más me llamó la atención de ese momento no fue la nieve en sí, sino la reacción humana frente a lo inesperado. Solemos pensar que ciertos asombros están reservados para quienes no están acostumbrados a algo, pero ayer entendí que la sorpresa no depende de la nacionalidad, sino de la experiencia. La ciudad, tan cercana a la costa, no suele vestirse de blanco, y quizá por eso la nieve se volvió un pequeño milagro cotidiano.
Desde el balcón del apartamento donde vivo en el 3er piso, ver a esa mujer girar lentamente, con el teléfono en alto, dejando que los copos le cayeran encima, fue como observar una escena suspendida en el tiempo. No parecía apurada, no parecía preocupada por el frío ni por el tráfico. Estaba simplemente presente, compartiendo el momento con alguien al otro lado de la pantalla, como diciendo sin palabras: “Mira esto, está pasando ahora”.
Durante esos cinco minutos entendí que la nieve no solo cubre calles y autos, también desarma rutinas. Obliga a detenerse, a mirar hacia arriba, a sonreír sin motivo práctico.
En medio de un mundo acelerado, ese gesto tan simple, dar vueltas bajo la nieve, se volvió en mí un momento que recordaré por mucho tiempo: todavía somos capaces de emocionarnos por lo extraordinario que irrumpe en lo cotidiano. Y eso, más que el clima, fue lo verdaderamente conmovedor.
