Tres Fotos, Tres Historias que no Conté
El 24 de diciembre nos reunimos en casa para celebrar la Navidad. Nuestra costumbre es realizar ese mismo día, desde temprano, las hallacas y luego vestirnos para festejar: cenamos en familia, cantamos y bailamos. Cuando se hacen las doce de la noche, todos entonamos en coro la canción "navidad" de Antonio Machín:
Campanitas que vais repicando
Navidad vais alegres cantando
Y a mí llegan los dulces recuerdo
Del hogar bendito donde me crié
Y aquella viejita que tanto adoré
Mi madre del alma que no olvidaré
Navidad que con dulce cantar
Te celebran las almas que saben amar
Oh, qué triste es andar en la vida
Por senda perdida lejos del hogar
Sin oír una voz cariñosa
Que diga amorosa: Llegó Navidad.
La costumbre de cantar esta canción es una herencia de nuestra madre, quien nos decía que si bien este tema musical era algo triste, también era muy hermoso, porque nos permitía recordar el hogar donde crecimos al lado de nuestra madre; e invitaba a aquellos hijos, que estaban distantes del calor de la casa, a recordarla y a sentir que ella nunca los dejará desamparados.
Luego de este momento de tristeza, sobre todo, porque ya mamá no nos acompaña, seguimos con la fiesta, y llega el momento de cantarle cumpleaños a mi muñeca Carolina, que fue el último regalo que recibí de parte del Niño Jesús, cuando yo tenía 10 años. Ella tiene 43 años a mi lado; y no es una muñeca cualquiera; ella ha sido mi "hija", mi amiga, mi confidente y la concreción de mi instinto maternal:
Les cuento que cuando yo tenía 8 años, estas muñecas se pusieron de moda; casi todas mis amigas tenían una; menos yo, porque eran costosas, y en casa no había dinero para "lujos superfluos". Pero cuando mi hermana se graduó de enfermera a los 18 años; y comenzó a trabajar en el hospital de Carúpano, ahorró para cumplirme ese deseo; y les confieso que esa muñeca me cambió la vida. Yo la bañaba, la vestía y los domingos la sacaba a pasear con mi hermana. Siempre la he considerado mi "objeto" valioso.
Otra anécdota interesante relacionada con mi muñeca es la siguiente: Un día, estando en un taller de autoestima, el facilitador del taller nos pidió que dijéramos, sin pensarlo mucho, qué cosa rescataríamos de nuestra casa en caso de que ocurriera un incendio; y yo dije rápido: "A mi muñeca Carolina"; entonces, el facilitador del taller dijo: "Esa muñeca no es un objeto cualquiera; ella es sagrada"; y estoy de acuerdo con él. Mi muñeca es sagrada.
Pasamos un día maravilloso, nos bañamos en la poza desde que llegamos hasta que se acercó la hora de retornar. Pero, antes de venirnos, nos tomamos una foto colectiva con un "oso polar" que está alrededor de la poza. En la foto estamos: Yule, que es la novia de mi hijo, Víctor Manuel, mi hijo, yo; mi marido, Carlos Acosta (@acostacazorla); mi sobrina Yolanda (@yola1) y su novio Jairo. Yolanda le colocó el temporizador a su teléfono y así se captó este momento feliz que pasamos en familia:



Gracias, @oswaldocuarta. Me siento honrada de recibir tu apoyo. Feliz año nuevo.
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Saludos amiga la primera foto habla por si sola se ve el amor que le tiene a su muñeca es una historia muy bonita y especial para usted.
Las otros fotos guardan bonitos recuerdos de un día de paseo con su famila, valió la pena guardar estás fotos
Sí, cariño, valió la pena guardarlas, porque ellas son la prueba de momentos inolvidables.