La Bitácora de una familia migratoria: 6 años viviendo por fe y no por vista
Hace 6 años, tal día como hoy, un 28 de Febrero del año 2020, emprendimos el viaje más largo e importante de nuestras vidas; ese que tuvo y sigue teniendo sabor amargo; pues no fue un viaje de placer, fue un viaje migratorio que sigue doliendo en eso intangible que llamamos alma.
Recuerdo mi entusiasmo, al preparar con antelación las maletas que me llevarían tan lejos de casa; pues aunque soy de origen Barquisimetano, también me siento muy Yaritagüeña; pero Caracas se me quedó incrustada en mi corazón para siempre, pues los últimos 7 años de mi vida en Venezuela se desenvolvieron en el corazón capitalino del país.
Salir de mi tierra y de mi parentela con destino al lugar a donde el Señor nos enviaba es un viaje de fe y no de vista.
La migración cuando es en familia, es una gran responsabilidad alterna a los desafíos. Mi motivación principal de salir de Venezuela fue darles un futuro mejor a mis tres pequeños niños en etapas formativas.
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| Ezequiel | Eliezer | Pedro |
Estas fotos son actuales, pero cuando salimos hace 6 años, Ezequiel tenia apenas 1 añito, Eliezer tenía 4 años y Pedro 8 años. Ellos bloquearon prácticamente todos los recuerdos de Venezuela en Venezuela, solo les quedó lo que ellos quisieron que les quedara; en el caso de los más grandes. Eso también pasó con nosotros los adultos, es lo que el cerebro hace para vivir a plenitud, desecha los recuerdos devastadores y atesora los momentos lindos y que queremos que se repitan.
El viaje migratorio comenzó una madrugada del 28 de Febrero de 2020 saliendo de Catia con dirección al aeropuerto; de allí tomamos un avión que nos dejó en la ciudad de Puerto Ordaz Estado Bolívar.

Selfie familiar en el avión saliendo desde Maiquetía. 28/02/20
Nos quedamos una noche en casa de un amigo al día siguiente emprendimos la travesía de cruzar la Guayana venezolana, hasta llegar a la frontera con Brasil. Sellamos pasaportes, cruzamos fronteras caminando y seguidamente tomamos un taxi con destino a Boa Vista, la primera ciudad fronteriza de Brasil. Allí descansamos una noche en casa de amigos y hermanos en la fe, fuimos a una iglesia y conocimos lugares hermosos de la ciudad, como ríos, restaurantes y plazas.
Finalmente la madrugada del 3 de Marzo, cruzamos toda Brasil, en avión haciendo escalas en algunos aeropuertos como Boa Vista, Brasilia, Sao Paulo y Foz Iguazú; todo esto cargando con tres niños pequeños, un esposo sufriente que cargaba a cuesta todas nuestras deplorables maletas y poquísima plata.
Llegamos de noche a Foz Iguazú, tomamos un taxi que nos ayudó a cruzar la frontera y nos hospedamos en una posada en la ciudad de Puerto Iguazú ya en territorio Argentino.
Aunque estábamos tan cerca de las cataratas de Iguazú, teníamos miedo de quedarnos sin plata para lo que se venía, así que decidimos saltarnos la oportunidad de hacer turismo y simplemente descansamos para ese otro día, el 4 de Marzo, ir al aeropuerto, montarnos en un avión low cost de fly bondi y llegar a Buenos Aires ciudad.
Allí nos esperaban nuestros familiares, muy amables, se encargaron de todo lo difícil, que era una casa a la cual llegar y un amoblado para toda la casa.
Finalmente ese día pudimos respirar. Pero nuestro viaje comenzó 5 días antes cruzando fronteras, conociendo lugares, aeropuertos, posadas y hogares de ángeles en forma de humanos.
Migrar es más que hacer maletas y viajar. Migrar es adaptarse, es conocer culturas y hacerlas propias, pero sin perder nuestras raíces que nos identifican de algún modo.
Mi esposo y mis hijos se han adaptado tremendamente bien, ellos aman a Argentina como si hubiesen nacido aquí; éste país nos ha dado tanto, las personas nos han hecho sentir bienvenidos y aceptados.
En mi caso, sigo teniendo sueños recurrentes de mi pueblo, de mis calles, de mi gente allá pero que ya ni siquiera existe; es complicado pero duele mucho.
En la naturaleza, quien se adapta es quien sobrevive; en mi caso me está costando mucho; pues aunque cosechemos éxitos, logros, triunfos, metas trazadas cumplidas; aun hay un no se qué que me quema por dentro y me hace resistirme tanto a respirar sin acordarme de mi patria.
He aumentado unos 25 kilos más desde que llegué; me siento gorda y más vieja; pero sigo teniendo buen humor y eso es lo importante.
Ya son 6 años en Argentina remando en este dulce de leche, hemos viajado, conocido, crecido en todos los aspectos; mis hijos han cosechado cosas lindas en este país, realmente es una gran Nación.
No tengo ni idea si nos quedaremos aquí para siempre, si volveremos a nuestra patria o si Dios tiene otro destino más elevado para nosotros que aún no conocemos; pero lo que si sé bien es que Dios sigue teniendo el control y él bendice a los inmigrantes.
La bitácora narrada de mi viaje migratorio en familia es algo que me gusta recordar para no olvidar de donde venimos y hacia donde debemos apuntar; siempre nuestra mirada puesta en Jesús, el autor y consumador de la fe.
Siempre les digo a mis hijos que la migración es un movimiento de vida, pues hasta Jesús con sus padres tuvo que emigrar de Israel a Egipto para salvarse cuando apenas era un bebé y luego recordar cuando ya estaría a salvo. La migración es algo que te marca para siempre pero te da nuevos amigos, propósitos, cultura y definitivamente te enseña a depender exclusivamente de Dios.
Hoy mis hijos, en la tierra del futbol, se han convertido en futbolistas, en muy buenos atletas, además de excelentes estudiantes, músicos de la iglesia y adoradores del Rey de Reyes; yo sigo remándola como puedo y steemit me ha ayudado ha hacer mis catarsis interminables acerca del caso; mi esposo es el Pastor de la iglesia Bautista, además de que trabaja en un corralón (ferreterías); realmente hacemos de todo para traer el pan a la mesa cada día y Dios nos cuida; de esos estamos más que seguros y confiados.
Fotografías actuales, a 6 años después de la migración de nuestra familia desde Venezuela hasta un pueblito muy remoto en Argentina. Exclusivo para steemit.







Saludos, no es fácil migrar pero a los que aman a Dios todo ayuda a bien, es un viaje que fue de gran crecimiento tanto personal como espiritual, y si remando Dios los llevo a ese Destino es porque tiene grandes propósitos para cada miembro de la familia.. entre luchas, pruebas y bendiciones la presencia del creador del Universo los acompaña siempre.
Bendiciones el que empezó la obra la terminará 🫂🇻🇪
0.00 SBD,
1.64 STEEM,
1.64 SP
Muchas gracias mi amada hermana @yahnel por tus palabras confortadoras.
Dios te siga bendiciendo cada día también y perfeccione la obra que inició en todos los que me amamos a él. Un abrazo en la distancia