Tu secuencia de fotos complementa perfectamente el texto, pareciera que cuentas la historia de cada una de esas personas que retrataste.
Con todo y que hay riesgos para ellos en la calle, me encantan los viejitos que "se escapan" a hacer lo que quieren porque de verdad que encerrarlos en casa (sometidos por los hijos) es fatal.
Gracias por la invitación.
Sí, amiga. La vida nos devuelve a la infancia cuando alcanzamos la vejez. Y ese temor de los padres para que los pequeños no se caigan cuando están aprendiendo a caminar, luego lo viven los padres, pero en sentido inverso, cuando los hijos prefieren amarrarlos a una silla antes de que corran el peligro de caerse y no verlos levantarse de una cama nunca más.
Gracias por tu cálido comentario.