Una imagen, una historia / Atrayendo con música

in WORLD OF XPILAR10 months ago

Saludos mis estimados amigos digitales.

Gracias a la amiga @franyeligonzalez por proponer este tema, que nos motiva a jugar con la imaginación a partir de una imagen. Trataremos de sacar nuestra vena escritora en este interesante ejercicio.

Igualmente quiero agradecer al amigo @venecineaudio por invitarme a participar y de igual forma quiero invitar a @rsael @fjrrg @sojib1996 y @sabrip para que se unan a este concurso , porque estoy seguro que redactarán un cuento reflexivo y emotivo.

Atrayendo con música al hombre indicado

Camila sabía que a José Ernesto le gustaba la fusión de la música urbana con instrumentos de etnias tradicionales. Quería llamar su atención y atraerlo con sus melodías, casi como lo harían las sirenas de las narraciones griegas de Homero con los marineros que surcaban el Mediterráneo.

Historia imagen musica.png

Camila llamando la atención de José Ernesto

La joven artista apostaba por esa debilidad musical de José Ernesto para lograr que se acercara y poder entablar una conversación con él. Por eso buscó -cosa muy difícil en esa capital europea- un par de tambores originales de África y del Caribe, y con su guitarra y su habilidad para tocarla se sentó en la Plaza San Marino cada tarde de la tercera semana de mayo a entonar sus melodías y su fusión de ritmos con la esperanza de que el joven apareciera y se acercara.

A los peatones les agradaba la música de Camila, y le dejaban en agradecimiento un par de monedas para apoyar su arte. También le dejaron un billete arrugado de baja denominación, un encendedor de cigarrillos, una tarjeta de un supuesto “empresario musical” que le guiñó pícaramente un ojo y hasta un boleto para que lo usara en el metro con tres viajes prepagados.

Pero José Ernesto no se había acercado todavía a escucharla, y eso le llenaba de ansiedad. Habría jurado que el martes ya lo tendría dentro de su audiencia. Quienes sí aprovechabam y disfrutaban de su música, eran un ejecutivo de traje, corbata y maletín que con su caro corte de cabello se paraba cada tarde a unos cinco metros de la joven, y un trabajador de alguna construcción cercana que igualmente se deleitaba con la música de Camila. El obrero se sentaba sobre su caja de herramientas y disfrutaba de las canciones que la muchacha improvisaba.

Durante la “presentación” de la tarde del jueves, un joven alto, de chaqueta gris, jeans y calzado deportivo se acercó sonriendo a la joven. Atraído por las notas que salían de la guitarra y la cadenciosa voz de la muchacha, se paró a unos metros de ella y disfrutó un espectáculo que imaginó estaría preparado solo para él. En parte no se equivocaba.

Camila lo miró a los ojos mientras sus dedos rasgaban las cuerdas de la guitarra y sonrió con picardía. Al fin había llamado la atención de José Ernesto, quien se había parado delante del ejecutivo del maletín y del obrero de la caja de herramientas a contemplar el espectáculo.

Al terminar la pieza, Camila acomodó suavemente la guitarra a un lado y tomó el tambor grande.
-Este es un djembé de Senegal, un tambor muy inusual -dijo ella mirándolo a los ojos.
-Lo sé. Tengo uno igual. Me encanta la música étnica -respondió él con orgullo.
-Eres tal como te soñé -comentó ella con una gran sonrisa.

Apenas terminó de pronunciar esas palabras, el ejecutivo del maletín y el obrero de la caja de herramientas se abalanzaron con violencia sobre José Ernesto, tirándolo al suelo de bruces. Mientras uno le sujetaba las manos detrás de la espalda y le pegaba la cara al piso, el otro le revisaba rápidamente los bolsillos en busca de algún arma de fuego.

Ante los gritos del público y el asombro de José Ernesto, Camila se levantó y sacó una placa de metal de su bolsillo “¡Somos de la Policía! ¡Está todo bajo control!” dijo en voz alta para tranquilizar a la gente.

Con el arresto se sellaba una operación policial encubierta preparada por la joven oficial Camila para atrapar a un escurridizo traficante de drogas, de quien solo sabían su nombre y el dato de que en uno de sus embarques había traído desde África Occidental un djembé, o tambor autóctono muy inusual en Europa.

El superior de Camila -el ejecutivo del maletín- había desconfiado al principio de la treta de la joven oficial, pero ahora con el asombrado traficante de drogas esposado en el suelo, le devolvió una sonrisa y le aplaudió la idea de atraerlo con música fusionada en medio de la Plaza de San Marino, donde sabían que estaría esa semana negociando otro gran embarque de estupefacientes.

La imagen fue proporcionada por la moderadora y es de libre uso

z Separador (1).jpg

Gracias por llegar hasta aquí.
Te invito a que me dejes tu comentario.

Para conocer un poco más de mí, aquí te dejo mi presentación

z Separador (1).jpg

Sort:  

Espectacular tu vuelta de tuerca @robertorrivas. Yo estaba convencido que la historia era de amor y de repente me cambiaste el guión.

La publicación es muy agradable de leer y esta excelentemente redactada.

Un gran saludo!.

Jejeje gracias amigo por el comentario y por el apoyo!
Saludos!

Congratulations, your post has been upvoted with a bonus by @franyeligonzalez,
which is a curating account for the WOX Community.

WOX_BONUS_Curation_Trail.png

Mil gracias por el apoyo!

Coin Marketplace

STEEM 0.05
TRX 0.28
JST 0.046
BTC 64446.89
ETH 1857.51
USDT 1.00
SBD 0.42