"Una imagen, una historia"
Chucha, Jacinta y José son malas influencias para Stephanie, una niña muy educada que hacia sus tareas de manera puntual, ayudaba a limpiar la casa y lavaba los platos después de comer.
Al juntarse con estos niños rapaces y depredadores comenzó a descuidarse, sacaba malas calificaciones, no se bañaba ya que comenzó a odiar el jabón, el champú y el enjuague. Simplicio, su padre, era citado constantemente a la dirección del colegio ya que Stephanie molestaba a sus compañeros de clase y además por su falta de higiene los contagiaba con piojos.
Simplicio era un padre soltero, el cual fue abandonado por su mujer de nombre Belkis Mariana, la cual se consiguió un novio con muy malas costumbres pero más divertido que Simplicio.
Este padre abnegado, crio sólo a su hija, y le inculcó valores, pero ella desvió su camino en el momento que conoció a Chucha, Jacinta y a José. Su cambio era para mal; comenzó a gustarle el Reguetón, torturando día y noche al pobre Simplicio.
Chucha era arrogante, grosera con sus mayores y se comía las uñas. Jacinta era chismosa, no asumía las responsabilidades de sus actos y era considerada un azote escolar. José en apariencia era introvertido, sin embargo era el cerebro de las barrabasadas que cometían estos tres y ahora al grupo se suma Stephanie.
Simplicio intento hablar con los padres de estos tres sinvergüenzas y se dio cuenta que las malas costumbres que presentaban estos niños venían de la crianza de sus progenitores. ¡Algo tiene que hacer Simplicio para alejar a su hija de estos niños malcriados!.
Stephanie próxima a cumplir sus 16 años decide organizar una reunión invitando a familiares y amigos y es en ese instante que a Simplicio se le ocurren grandes ideas para alejar a estos pequeños delincuentes de su hija.
Primeramente, atraerá a la juventud descarriada, como lo hizo el flautista de Hamelin, con música, y que más atrayente que las canciones de Reguetón que tanto odiaba balbuceadas por artistas especialistas en el género.
En segundo lugar, se luciría con una rica torta, especialidad de la casa ya que Simplicio era repostero.
Llego el día de la fiesta y la juventud bailaba y disfrutaba con el reguerón ininteligible y grosero de artistas con nombres absurdos como alguien que lleva como apellido conejo en ingles y una cantante a la que llaman llaman la bichita o ¿bichota?.
El arte de Simplicio consistía en disfrazar los sabores más inesperados engañando al paladar haciéndoles creer a los amantes del dulce y de las tortas que degustaban exquisitos manjares con sabor a frutas cuando en realidad comían bofe, corazón, riñones y morcillas.
Esta ocasión era muy especial y Stephanie hacia alarde de que las mejores tortas de la ciudad las hacia su padre, y que ella estaba aprendiendo de él, (lo que era una gran mentira ya que ni siquiera lava un plato).
El ambiente de la fiesta era movido, y aunque había mal olor los adolescentes que asistieron no lo sentían porque todos olían igual de feo.
Los más impresentables y olorosas eran Chucha, Jacinta y José, quienes querían robarse el protagonismo de la fiesta en el momento de cantar cumpleaños. Se escucha mucha algarabía, se apagaban las velas y Simplicio comienza a repartir la torta a todos estos adolescentes rebeldes sin causa.

Sin embargo a Chucha, Jacinta y José les reservo unos pedazos de torta gigantescos que no procedían precisamente de la torta principal, sabia a manzana pero era tamarindo con altas concentraciones de sal de higuera y ciruelas pasas.
Estos tres personajes se dieron el gusto de repetir otra porción más de torta, a lo que Simplicio muy sonriente no se negó. El problema surgió cuando corrieron al baño y este estaba ocupado, se retorcían de dolor en el vientre y los tres no podían hacer uso del baño al mismo tiempo ya que sólo había un retrete.
Para evitar mayores vergüenzas estos tres huyeron de la reunión a sus casas, o tal vez a los baños más cercanos en algún restaurante de comida rápida.
Paso una semana y Stephanie muy apenada buscaba reencontrarse con Chucha, Jacinta y José, pero estos al verla se hacían los locos y desaparecían como por ate de magia, no sin antes desprestigiar la fama de buen pastelero de Simplicio.
Ante tal afrenta, a Stephanie se le acomodaron los cables que tenia cruzados en su cerebro puberto y defendió a su padre, comenzó a comprender que el camino de las malas obras, la suciedad y el reguetón no la estaba llevando a nada bueno y retomo sus antiguos hábitos de limpieza, estudio y buen comportamiento.
Así, pudo analizar las letras de esas canciones que denigran a las mujeres, aunque no comprendía algunas que estaban mal escritas y peor cantadas. Se hizo fanática de cantantes que no usaban auto tune e incluso comenzó a gustarle el rock y el heavy metal, cosa que igualmente le molestaba a Simplicio quien era más fanático de Raphael, Chayanne, Roberto Carlos y El Puma. No obstante cualquier cosa era mejor que oír reguetón y lo más importante era que Stephanie volviera a sus cabales y se hiciese una mujer de bien, agradecida y que no repitiera la mala conducta de su madre Belkis Mariana.

Estoy retomando mis participaciones en Steemit ya que me encontraba resolviendo algunos problemas de salud relacionados con mi cuadro de diabetes, adicionalmente en estos meses los problemas de luz en casa han sido terribles, pero bueno, ¡vamos hacia adelante!. Un gran saludo a todos.
Espero que mi participación haya sido del gusto y agrado de todos los lectores, y que se animen a participar en la presente iniciativa promovida por @franyeligonzalez denominada "Una imagen, una historia" Enlace Aquí . Invito a participar a @robertorrivas, @wlin, @paholags, @hljott y @mariami .
¡Holaaa amigo!🤗
Te confieso que me impresiona mucho ver el caos que puede generar una mala influencia. Eso para mí, es un quiebre seguro, porque para que no pase así, la persona tiene que tener un temperamento de templo y, esto no siempre es así.
Te deseo mucho éxito en la dinámica... Un fuerte abrazo💚
Hola @paholags.
La malas influencias siempre están a la vuelta de la esquina y ponen patas arriba nuestras vidas. Muchas veces debemos ser cautelosos con nuestras amistades y evaluar el impacto positivo o negativo que ellas tendrán en nuestra vida. Un gran saludo, gracias por visitarme!.