Día 3: último día en Playa Madera✨🌊🏖️

Día 3: Desayuno playero, kayak y despedida del paraíso 🐟☀️🚣♀️Nos despertamos con esa sensación dulce y un poquito triste que da el último día de un viaje. Aun así, el ambiente estaba lleno de buena vibra. El sol entraba por las ventanas de la casa de playa y el sonido del mar nos recordaba que todavía teníamos horas para disfrutar.
Lo primero que hicimos fue preparar el desayuno, y ese desayuno fue una delicia total: pescado frito de pesca local con arepa. Nada más venezolano, nada más playero, nada más perfecto. El pescado estaba fresco, crujiente, con ese saborcito que solo tiene lo que viene directo del mar. Las arepas, calentitas, completaban el plato como un abrazo. Comimos todos juntos en la terraza, con la brisa suave y el olor a sal mezclándose con el aroma del desayuno. Fue un momento simple, pero lleno de esa armonía que solo se siente cuando estás rodeada de gente que quieres.
Después de desayunar, bajamos a la playa para aprovechar cada minuto. El mar estaba tranquilo, con un azul que parecía pintado. Y como queríamos hacer algo diferente, decidimos alquilar un kayak. Fue una de las mejores decisiones del viaje.

Nos turnamos para remar, aunque la verdad es que todos queríamos estar en el kayak al mismo tiempo. Navegar sobre ese mar tan sereno fue una experiencia liberadora. Desde el agua, la playa se veía aún más hermosa: las montañas al fondo, la arena clara, la casa de playa que ya sentíamos como hogar temporal. Remábamos entre risas, tratando de mantener el equilibrio, tomando fotos y disfrutando del sol que nos calentaba la piel.
Hubo un momento en el que nos alejamos un poco más de la orilla y nos quedamos quietos, solo flotando. El silencio del mar, el sonido suave de las olas golpeando el kayak y la sensación de estar suspendidos en medio de la inmensidad fue casi meditativa. Esos instantes donde el tiempo parece detenerse son los que más atesoro.
El resto del día lo pasamos entre chapuzones, conversaciones bajo la sombra y fotos para recordar. Cada uno vivía el momento a su manera: algunos acostados en la arena, otros jugando en el agua, otros simplemente observando el paisaje. Yo me quedé varios ratos mirando el horizonte, tratando de grabar en mi mente cada detalle para no olvidarlo.
Y así, sin darnos cuenta, llegó las 5 pm, la hora que ninguno quería que llegara. El momento de recoger, de guardar las cosas, de despedirnos de la casa de playa y de ese pedacito de paraíso que nos había regalado tres días maravillosos. Mientras subíamos las maletas a la camioneta, miré hacia atrás una última vez. El mar seguía allí, igual de hermoso, como si nos dijera que podíamos volver cuando quisiéramos.
El camino de regreso fue tranquilo, con esa mezcla de cansancio rico y nostalgia bonita. Hablábamos de lo bien que la pasamos, de los momentos más divertidos, de lo que repetiríamos y de lo que nos gustaría hacer la próxima vez. Porque sí, ya estábamos planeando volver.
Gracias por acompañarme en este viaje. Pronto vendrán más aventuras, porque la vida está llena de rincones hermosos por descubrir. 🌅💙

Saludos y bendiciones para todos💗💗💗
