Oye, amigo, de solo ir leyendo, me dio miedo; no debe ser fácil pasar por eso.
Una vez me pasó, pero en el fondo de mi casa. Salí a llevarle una arepa a mi vecina, y por detrás de la mata me salió un chivato, ya viejo y con la barba bien grande, y se me quedó mirando y salí corriendo, tirándole la arepa.
Por eso hoy día me he puesto muy cobarde jejeje.
Buena historia, saludos.